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Café con TCC - VI: Las distorsiones cognitivas.

¿Qué son las distorsiones cognitivas?

Las distorsiones cognitivas son una forma de error en el procesamiento de información. Desempeñan un papel predominante en la psicopatología al producir la perturbación emocional. 

La primera enumeración fue dada por Albert Ellis y fue ampliado por Aaron T. Beck. Las distorsiones cognitivas son las que determinan las creencias desadaptativas (pensamientos automáticos) que producirían la perturbación (reacción emocional y comportamental). 

Estas percepciones y pensamientos distorsionados que realiza el sujeto acerca de sí mismo, del mundo y del futuro, lo llevan a desarrollar estados de ánimo disfuncionales. 

Aprender (y enseñar) a refutar estas distorsiones y sus consecuentes pensamientos negativos, se conoce como reestructuración cognitiva.

Las distorsiones cognitivas más frecuentes.

La lista de distorsiones puede variar de autor en autor y de libro en libro, razón por la cual para propósitos de este post, alteré el listado como aparece originalmente en mi tesis acorde al listado de distorsiones cognitivas citado por Judith Beck en el libro “Cognitive Behavior Therapy - Basics and Beyond”:

Pensamiento de todo o nada (pensamiento dicotómico o en blanco y negro): Se refiere a ver los eventos o las personas bajo la lupa del todo o nada. Ejemplo: “Toda esta relación fue una porquería.”.

Adivinación del futuro (catastrofización): El sujeto predice que las cosas van a ponerse peor o algún peligro está por llegar. Ejemplo: “¿Para qué estudiar si voy a fracasar?”.

Descalificar o descartar lo positivo: Consiste en atribuir que los talentos y logros (todo lo positivo) que uno tiene o que otros obtienen son triviales. También se le conoce como minimizar lo positivo. Ejemplo: Una joven profesional, con una excelente carrera y graduada con honores, al hacer una revisión de su rendimiento laboral describe los éxitos obtenidos desvinculando los esfuerzos realizados o desconociendo que gracias a sus habilidades se pudo llegar a la meta propuesta.

Razonamiento emotivo: Dirigir los juicios en base a los sentimientos. Ejemplo: “Mi compañero de trabajo se ha estado quedando hasta tarde en la oficina con nuestra jefa. Siento celos y sospecho de mi compañero. Basado en estos sentimientos, concluyo que mi compañero debe de estar manteniendo un amorío con ella.”

Rotulación (etiquetación): Asignar rótulos o rasgos negativos globales a uno mismo o a otros. Ejemplo: “Yo soy un/a inútil.”

Magnificación/minimización (magnificar lo negativo y minimizar lo positivo): Subestimar y sobreestimar la manera de ser de eventos o personas. Ejemplo: “No me has llamado, me quiero morir.” “Sacaste un 10 en el examen. Seguro eran preguntas facilísimas.”

Filtro mental (abstracción selectiva): Enfocar y seleccionar solo los puntos negativos y no ver los positivos. Ejemplo: Una persona obtiene una mala calificación en un área de su desempeño y una excelente apreciación general sobre sus cualidades, carácter y dedicación; sin embargo desecha estas últimas y considera que ha fracasado totalmente basado solamente en la mala calificación.

Lectura de la mente: El sujeto supone que conoce lo que la gente está pensando sin tener suficientes evidencias sobre sus pensamientos. Ejemplo: “Yo sé que ella está pensando que yo no estoy preparada para este trabajo.”

Generalización (o sobre-generalización): Hace referencia a tomar casos aislados y generalizar su validez para todo. Ejemplo: “Ella no vino a la cita. Todas las mujeres son unas malditas.”

Personalización: También conocida como falsa atribución, consiste en asumir que uno mismo u otros han causado cosas directamente, cuando muy posiblemente no haya sido el caso en realidad. Cuando se aplica a uno mismo puede producir ansiedad y culpa, y aplicado a otros produce enojo exacerbado y ansiedad de persecución. Ejemplo: “A mi madre le dio un ataque. Tiene que ser culpa mía por no haberla llamado desde hace días.”

Expresiones con “debe” o “debería” (exigencias, demandas): Se trata de concentrarse en lo que uno piensa que "debería" ser en lugar ver las cosas como son, y tener reglas rígidas que se piensa que deberían aplicarse sin importar el contexto situacional. Ejemplo: “Aunque la haya mandado al diablo, debería de llamarme para ver cómo estoy.”

Visión de túnel: Solo se ven los aspectos negativos de una situación. Ejemplo: “El profesor de mi hijo no puede hacer nada bien. Es criticón e insensible y pésimo educador.”

Ya saben, la próxima vez que se encuentren sintiéndose o actuando mal, deténganse un momento y háganse la siguiente pregunta: “¿En qué estoy pensando?” Es probable que detecten una (o varias) distorsiones cognitivas en su forma de pensar que no les están haciendo nada de bien y que no vendría mal cambiar por pensamientos más sanos, realistas, flexibles y adaptativos. - Izzy.

Próxima parte: Práctica de la Terapia Cognitiva.

Café con TCC - III: Terapia Racional Emotiva Conductual (T.R.E.C.) - Creencias irracionales habituales.


Las creencias irracionales habituales.

Ellis enuncia las siguientes 11 creencias irracionales que incluyen demandas y otros supuestos que considera los más característicos de los pacientes, de acuerdo a su experiencia clínica:

1) Los humanos adultos tienen una imperiosa necesidad de ser amados o aprobados por toda otra persona significante en su comunidad.

2) Uno debe absolutamente ser competente, adecuado y exitoso en todas las cosas importantes o, caso contrario, uno es una persona inadecuada o inservible.

3) Las personas deben absolutamente actuar honradamente y consideradamente y, si no lo hacen, son unos villanos condenables. La gente es sus actos malos.

4) Es tremendo y horrible cuando las cosas no son exactamente como uno desearía ardientemente que fueran.

5) Las perturbaciones emocionales son causadas externamente y las personas tienen poca o ninguna capacidad para aumentar o disminuir sus sentimientos y conductas disfuncionales.

6) Si algo es, o puede ser, peligroso o temible uno debe estar constante y extremadamente preocupado por ello y seguir haciendo hincapié en la posibilidad de que ocurra.

7) Uno no puede enfrentar las responsabilidades y dificultades de la vida y es más fácil evitarlas.

8) Uno debe ser completamente dependiente de los otros y necesitarlos y uno principalmente no puede conducir su propia vida.

9) Nuestra historia pasada es un importante total determinante de nuestra conducta actual y, si algo ha afectado alguna vez fuertemente nuestra vida, deberá tener indefinidamente similar efecto.

10) Las perturbaciones de las otras personas son horribles y uno debe sentirse sumamente alterado por ellas.

11) Invariablemente existe una correcta, precisa y perfecta solución para los problemas humanos y es tremendo si no se puede encontrar.

Ellis observa que todas las demandas absolutistas pueden agruparse en tres clases:

- Demandas sobre uno mismo (“yo debo…” o “yo necesito…”).
- Demandas sobre los otros (“él debe…” o “tú debes…”).
- Demandas sobre el mundo (“el mundo o la vida debe…”).

Origen de las creencias irracionales.

Según J. Camerini (2004), si bien Ellis reconoce la influencia cultural y parental en la transmisión de los valores, metas y normas de conducta que dan pie a las creencias, le asigna importancia también a lo que considera una tendencia natural e innata de los seres humanos consistente en ser altamente influenciables por esos mensajes y a transformarlos creativamente en demandas rígidas y absolutistas.

Los derivados.

Las creencias irracionales nucleares (demandas absolutistas) traen aparejadas:

- La tremendización o exageración del daño o significado del hecho.
- La no-soport-itis o baja tolerancia a la frustración (BTF).
- La condena global de uno mismo, de otras personas o del mundo.

Los síntomas secundarios.

La teoría también considera las “C” secundarias y terciarias (consecuencias o síntomas secundarios y terciarios). El concepto se basa en que a veces una emoción o conducta puede ser percibida por la persona como un acontecimiento secundario y, de acuerdo a lo que piense sobre el generar otra emoción o conducta secundaria. De la misma manera, pensando sobre el síntoma secundario se puede llegare a uno terciario, y así sucesivamente.

Auto-aceptación versus autoestima.

Respecto al concepto de autoestima, Ellis considera que implica una auto-evaluación o calificación en una escala de valores que se origina a partir de:

- Nuestros éxitos o fracasos con relación a metas o ideales;
- Las opiniones (reales o supuestas) de otras personas (en especial las significativas) sobre nosotros.

Esto resulta una fuente de trastornos, ya que puede conducir tanto a una sobre-valoración insostenible como a una desvalorización peligrosa ante los fracasos o rechazos. Además, es un concepto irracional, por cuanto:

- Nadie tiene éxito en todo ni fracasa en todo y es imposible asignar un valor general a una persona como tal.
- Lo apropiado es calificar a las acciones y no a las personas.
- La opinión de otros no puede modificar lo que realmente somos.

Como alternativa, Ellis propone el concepto de auto-aceptación consistente en algo que podría llamarse el amor incondicional a nosotros mismos, querernos y valorarnos por el hecho de existir, sin calificarnos en ninguna escala de valores.

Encuadre filosófico humanista.

La orientación humanista de la TREC se destaca por:

- El reconocimiento y aceptación de las personas como humanos falibles.
- La ubicación del hombre en el centro de su universo, es decir como el principal responsable de alterarse o no.

Próxima parte: La Terapia Racional Emotiva Conductual de Albert Ellis (Modelo T.R.E.C.) - Práctica de la T.R.E.C.

Café con TCC - VII: Práctica de la Terapia Cognitiva.

¡Hola! Llegamos a la entrega final de la serie “Café con TCC” un vistazo general a lo que es la Terapia Cognitivo Conductual (TCC) en base al marco teórico de mi tesis de maestría en Psicología Clínica (acerca del uso de la TCC en el abordaje y tratamiento del trauma en mujeres víctimas de violencia doméstica).

Espero hayan disfrutado el viaje y les haya aclarado algunas dudas sobre las premisas teóricas y básicas de la TCC y tal vez les haya encendido la curiosidad por aprender más sobre ella. Nuestra última parada es la práctica de la terapia cognitiva:




Conceptos básicos y principios.

La terapia cognitiva es un procedimiento activo, directivo, estructurado y de tiempo limitado que se utiliza para el tratamiento de diversos trastornos psiquiátricos. Se basa en el supuesto teórico subyacente de que los afectos y la conducta de un individuo están determinados en gran medida por la forma en que él estructura el mundo.

Las técnicas terapéuticas van encaminadas a identificar, cotejar con la realidad y modificar las conceptualizaciones distorsionadas y las creencias disfuncionales (esquemas) que subyacen a esas cogniciones.

La teoría cognitiva estipula que la mejoría sintomática en un trastorno psicológico se logra a través de la modificación de pensamientos disfuncionales y que una mejoría duradera (reducción de recaídas) se logra mediante la modificación de las creencias inadecuadas.

El terapeuta trabaja y espera lograr el cambio en tres niveles:

- El superficial, consistente en los pensamientos automáticos.

- El intermedio, consistente en los supuestos subyacentes.

- El profundo o nuclear, consistente en los esquemas.

Esta terapia tiende a ubicarse en el modelo educativo donde prevalece la idea de aprendizaje de nuevas formas de conocimiento que permitan adquirir nuevas conductas, más apropiadas o útiles para lograr las metas personales.

Los principios.

1. Se basa en una formulación permanentemente evolutiva del paciente y sus problemas en términos cognitivos.

2. Requiere una solida alianza terapéutica.

3. Enfatiza la colaboración y la participación activa.

4. Se orienta hacia metas y se centra en los problemas.

5. Enfatiza el presente (al menos inicialmente).

6. Es educativa, apunta a enseñarle al paciente a ser su propio terapeuta y enfatiza la prevención de la recaída.

7. Apunta a ser de tiempo limitado.

8. Las sesiones son estructuradas.

9. Enseña a los pacientes a identificar, evaluar y responder a sus creencias y pensamientos disfuncionales.

10. Usa una diversidad de técnicas para cambiar los pensamientos, el estado de ánimo y las conductas.

La estrategia.

En un nivel amplio el terapeuta apunta a facilitar la remisión de los síntomas y prevenir la recaída mediante la modificación de sus pensamientos y creencias disfuncionales. La secuencia temporal característica del proceso se desarrolla en las siguientes etapas:

1. Etapa inicial:

- Desarrollar una firme alianza terapéutica.

- Identificar y especificar los objetivos.

- Resolver los problemas.

- Enseñar el modelo cognitivo.

- Lograr la activación del paciente (si está deprimido o desanimado).

- Instruirlo acerca de su trastorno.

- Enseñarle a identificar, evaluar y responder a sus pensamientos automáticos.

- Socializarlo sobre las tareas de auto-ayuda, la programación de las sesiones y el feedback al terapeuta y enseñarle las estrategias para enfrentar sus problemas.

2. Etapa media:

- Continuar trabajando en los anteriores puntos.

- Identificar, evaluar y modificar las creencias.

- Utilizar técnicas racionales, emocionales y conductuales.

- Enseñarle habilidades prácticas para alcanzar sus objetivos.

3. Etapa final:

- Preparación para la finalización.

- Prevención de la recaída.

Estructura de las sesiones.

El modelo estructural básico de las sesiones puede esquematizarse con el siguiente programa:

- Breve recuento de lo sucedido luego de la última sesión y registro del estado anímico.

- Enlace con la sesión anterior (consecuencias, asuntos pendientes, etc.).

- Fijación de la agenda para esta sesión.

- Revisión de la realización de la tarea asignada de auto-ayuda.

- Tratamiento de los puntos estipulados en la agenda.

- Fijación de las nuevas tareas de auto-ayuda.

- Resumen final y la devolución (feedback) del paciente.

Tareas de auto-ayuda (entre sesiones).

Beck indicaba que a menos que el cliente haga la práctica de su cambio de pensamiento, el resultado no será significativo o perdurable. La prescripción de tareas para el hogar es un elemento habitual y considerado fundamental para lograr el cambio en las terapias cognitivas. Su objetivo específico puede ser, entre otros:

- Cambiar una conducta disfuncional o establecer una conducta apropiada.

- Modificar las creencias y los pensamientos distorsionados.

- Vencer temores e inhibiciones, mejorando la auto-confianza.

- Perfeccionar y consolidar mediante la práctica las nuevas conductas.

Así culmina nuestro “Café con TCC”, al menos por el momento. Quién sabe, de repente revisitamos la sección para hablar de nuevos temas relacionados con la teoría cognitivo conductual, hasta entonces, ¡Namaste! – Izzy