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Neuroanatomía de las emociones IV: Los núcleos septales.



Nuestra parada anterior fue en la amígdala, ¿estamos listos para continuar nuestro viaje a través del sistema límbico? ¡Bienvenidos a los núcleos septales!

Los núcleos septales en menos de cien palabras (gracias a Wikipedia).

Los núcleos septales parecen actuar con el hipotálamo medial y el hipocampo produciendo una inhibición interna en el sistema límbico y el nivel de alerta, lo que ayuda a mantener la memoria y la atención selectiva. Dentro de las funciones de los núcleos septales, está la de regular los niveles emocionales y de alerta, también mantener al organismo en estado de quietud listo para responder o reaccionar. Esta estructura parece servir como una interfaz integradora entre la memoria, motivación, la emoción y el estado de alerta, modulando las sensaciones placenteras y los estados de activación externos.

Lesiones en los núcleos septales.

Los núcleos septales se oponen a, e inhiben, el comportamiento agresivo, suprimiendo las reacciones de ira que siguen a la estimulación hipotalámica. Debido a esto, de haber lesiones en los núcleos septales, se incrementaría la agresión e ira. Eventualmente esta agresión es reemplazada por una socialización indiscriminada y una necesidad extrema por el contacto físico/social. En pacientes humanos, podríamos referirnos a personas extremadamente “pegajosas”. ¿A que se debe esto? Recordemos que los núcleos septales ejercen una acción moduladora e inhibitoria sobre la amígdala (la cual promueva el comportamiento social) y además los núcleos septales intactos actúan para promover los apegos selectivos. Al haber lesión, ambas áreas se ven afectadas.

Anormalidades neuroanatómicas en el autismo.

En pacientes entre 9 a 12 años de edad se ven neuronas inusualmente grandes, aunque adecuadas en número. En pacientes entre 22 a 29 años de edad, por el contrario, se ven neuronas pequeñas y reducidas en número. ¿Cómo se traducen estas anormalidades neuroanatomicas al comportamiento observable en personas con autismo? Los niños con autismo no muestran la relación habitual que los niños neurotípicos demuestran hacia sus padres y otras personas. Tambien muestran un comportamiento de apego deficiente y un fracaso temprano en el apego específico (por ejemplo, apego a los padres o cuidadores primarios). En la infancia, no muestran señales de ansiedad por separación, como sí lo hacen otros niños. Todas estas deficiencias pueden relacionarse a interacciones anormales complejas entre la amígdala, los núcleos septales y la circunvolución del cíngulo anterior (que veremos en la próxima parte). ¡Hasta entonces! - Izzy

Neuroanatomía de las emociones III: La amígdala.



La amígdala: El asiento de la inteligencia emocional y social.

La amígdala es preeminente en el control/mediación de todas las actividades motivacionales de orden superior (es decir, aquellas que van más allá de nuestras necesidades primarias de comida, liquido, sexo, etc.). El llama a la amígdala el asiento de la inteligencia emocional y social, monitoreando y abstrayendo el significado emocional de una variedad de estímulos sensoriales multimodales (desde matices sociales-emocionales hasta el alimento). La amígdala responde a estímulos somatosensoriales y contacto físico.

La neuroanatomía de la amígdala.

“Complejo amigdaloide” es un mejor término para la amígdala, ya que está compuesta por al menos 13 núcleos y áreas corticales (en primates), cada una con sus respectivas subdivisiones. Está íntimamente conectada con la formación hipocampal, las proyecciones desde la amígdala hacia el hipocampo son más fuertes (que la inversa), proveyendo al hipocampo el significado emocional específico de un evento para así construir el recuerdo episódico.

La amígdala lesionada: Lesiones biulaterales de la amígdala y Síndrome de Klüver–Bucy.

El síndrome de Klüver-Bucy es un trastorno de la conducta que sucede cuando los lóbulos temporales bilaterales sufren alguna alteración. La amígdala está particularmente implicada en la patogenia de este síndrome.

Los epónimos del síndrome son los doctores Heinrich Klüver y Paul Bucy, quienes retiraron los lóbulos temporales de ambos lados en monos Rhesus en un intento de determinar su función. Esto provocó en los monos:

- Cambios emocionales: Se volvieron desmotivados y sus expresiones faciales y vocalizaciones se hicieron menos expresivas. También tenían menos miedo de cosas que les habrían infundido pánico de forma instintiva en su estado natural. A este tipo de cambio se le llamó "apacibilidad".

- Tendencias orales: Parecían examinar su ambiente con la boca en lugar de con los ojos.

- El desarrollo de agnosia visual: Aunque los monos podían ver, eran incapaces de reconocer incluso los objetos que previamente les eran familiares, ni tampoco su uso.

- Hipermetamorfosis: Desarrollaron el deseo de explorarlo todo.

- Alteraciones en la conducta sexual (Hipersexualidad): Su conducta sexual manifiesta se incrementó dramáticamente y los monos se solazaban en una conducta sexual indiscriminada, masturbación, copulación con cualquier objeto y pansexualidad.

Las personas con lesiones en sus lóbulos temporales (lesiones bilaterales) muestran conductas similares. Raramente, si es que se da alguna vez, se desarrolla el síndrome al completo en seres humanos.

La amígdala emocional.

La amígdala analiza información y la transfiere nuevamente a la neocorteza, asignándole significado emocional. Mantiene una relación funcionalmente interdependiente con el hipotálamo, modulando y controlando las fuerzas emocionales rudimentarias gobernadas por el hipotálamo y respondiendo a sus requerimientos de necesidades (como el hambre).

La amígdala visual.

La amígdala también desempeña un importante rol en el procesamiento visual, con mayor respuesta a objetos visuales complejos (ejemplo: los rostros) y modula el flujo de información sensorial en base a el estado emocional.

La amígdala atenta.

La amígdala dispara la respuesta orientativa  y mantiene la atención en  cosas de interés o importancia mediante miradas rápidas/ansiosas y movimientos de búsqueda, provocando un estado de excitación y alerta. Tras analizar la importancia emocional-motivacional, alerta a otros núcleos para que tomen acción.

La amígdala temerosa, iracunda y agresiva.

Inicialmente la estimulación produce atención y orientación sostenidas. Una estimulación sostenida produce reacciones de temor o ira. De esta manera, la amígdala es responsable por generar y mantener el ánimo y formar ideas emocionales.

La amígdala violenta: La amígdala de Charles Whitman.

Charles Joseph Whitman (1941-1966) fue un estudiante en la Universidad de Texas en Austin y ex-marine que mató a 15 personas e hirió a 32 en el campus de dicha universidad el 1 de agosto de 1966, tras haber asesinado a su esposa y a su madre la víspera.

Una parte de su nota de suicidio decía: “No entiendo muy bien qué es lo que me obliga escribir esta carta. Quizás es para dejar alguna vaga razón por las acciones que recientemente he hecho. Realmente no me entiendo estos días. Se supone que debo ser un hombre razonable e inteligente. Sin embargo, últimamente (no puedo recordar cuándo comenzó) he sido víctima de muchos pensamientos inusuales e irracionales.”

La nota explicaba continuaba diciendo que había decidido asesinar a su madre y esposa, aunque no sabía bien porqué iba a matarlas. También pidió que le hicieran una autopsia después de su muerte, para determinar si había algo que pudiese explicar sus acciones y dolores de cabeza. La autopsia reveló un tumor cerebral (glioblastoma) del tamaño de una avellana, comprimiendo el núcleo amigdaloide. Esta lesión "posiblemente podría haber contribuido a su incapacidad para controlar sus emociones y acciones."

La amígdala funcional.

La amígdala es un “dispositivo de protección” diseñado para detectar y evitar el peligro (afecta la respuesta de lucha o fuga). Evalúa los objetos u organismos en el ambiente antes de interactuar con ellos y, basándose en esta evaluación, coordina respuestas típicas.

La amígdala autista.

Respecto a la amígdala en el autismo, esta alcanza su tamaño adulto a los 8 años de edad. El defecto biológico de una amígdala más grande/activa es un incremento en el miedo y ansiedad y respuesta mas alta al estrés y un procesamiento abnormal del miedo durante el desarrollo.

En cuanto a las anormalidades neuroanatómicas, se nota un incremento en la densidad de células presentes en la amígdala.

Recordemos que la amígdala es el asiento de la inteligencia emocional y social, con la habilidad de discernir y expresar sutiles matices socio-emocionales. Es el área límbica principal que conecta significado emocional al estimulo sensorial. Las personas con autismo tienen dificultades extremas  entendiendo los matices de las interacciones sociales.

Para el reconocimiento social se requiere la habilidad de reconocer y recordar a otros antes de formar relaciones sociales. Lesiones en el giro fusiforme pueden abolir la habilidad para reconocer los rostros. Las personas con autismo tienen un decremento en la activación de la amígdala y del giro fusiforme y una falta de activación de la amígdala al interpretar expresiones oculares emocionales.

Los infantes con autismo se resisten a ser sostenidos o cargados, pero para que la amígdala se desarrolle normalmente y establezca conexiones normales el infante requiere de estimulación táctil. - Izzy.

Neuroanatomía de las emociones IX: Las emociones, el apego y el desarrollo del sistema límbico.

"Desde el momento en que nacemos, nuestro hipotálamo ya está completamente desarrollado y controla nuestras emociones. Es mediante el que el infante expresa placer o aversión, rabia y tranquilidad y corresponde con la “etapa oral” del desarrollo. La primera transición hacia la madurez ocurre entre los 2-3 meses, con la desaparición de los reflejos de recién nacido, la reducción del llanto y el..."

Neuroanatomía de las emociones VIII: El cerebelo.

"Tradicionalmente se creía que el cerebelo estaba involucrado solamente en funciones motoras y literatura que data hasta el año 1831 implica que el papel del cerebelo en funciones no-motoras era ignorado o descartado. En 1950, Ray S. Snider predijo el rol del cerebelo en la psiquiatría como el “gran modulador de la función neurológica”. Experimentos electrofisiológicos comprobaron la conexión..."

Neuroanatomía de las emociones VII: El hipocampo.

El 26 de noviembre del 2012, asistí al seminario “Neuroanatomía de las emociones”, dictado por el Dr. Ricardo M. Vela y organizado por la Sociedad Panameña de Psiquiatría.

El Dr. Ricardo M. Vela es Director de Paidopsiquiatría y Psiquiatra en jefe de Servicios al Niño y a la Familia de la Asociación de Salud Mental del Condado de North Suffolk, Estado de Massachusetts y Profesor Asistente en Psiquiatría del Massachusetts General Hospital (Boston). Durante cinco horas, el Dr. Vela nos llevo en un viaje sorprendente a través del sistema límbico, explicando su estructura anatómica y funcional y cómo contribuye a la expresión específica de las emociones y conducta de apego y sus implicaciones en el autismo. 

¿Listos para continuar nuestro viaje a través del sistema límbico? Hoy conoceremos más acerca del hipocampo…




El hipocampo en 115 palabras.

El hipocampo es una de las principales estructuras del cerebro humano y otros mamíferos. El nombre le fue dado por el anatomista del siglo XVI Giulio Cesare Aranzio, que advirtió una gran semejanza con la forma del caballito de mar o hipocampo. Pertenece en parte al sistema límbico, componiendo junto al subículo y el giro dentado la llamada formación hipocampal. Es una estructura pareada, con dos mitades que son imágenes especulares en ambos hemisferios cerebrales. Su forma de caballito de mar es típica de primates, pero en otros mamíferos tiene formas variadas, como la del plátano. En su actual diseño en los mamíferos desempeña principalmente funciones importantes en la memoria y el manejo del espacio.

Funciones del hipocampo.

El hipocampo guarda una relación estrecha con los núcleos septales e interactúa con la amígdala en lo relacionado a la atención, generación de imaginería emocional, aprendizaje y memoria. Su rol en las emociones es mínimo.

Nuestro hipocampo, al interactuar con nuestro hipotálamo y núcleos septales previene los extremos en la excitación y mantiene la alerta callada (nuestra capacidad de mantener tanto la calma como la vigilancia).

Si se lesiona puede haber dificultad inhibiendo las respuestas comportamentales (previniendo los extremos arriba mencionados) o desplazando nuestro foco de atención.

El hipocampo y la memoria.

El hipocampo interviene en el almacenamiento y consolidación de la información a nuestra memoria a largo plazo, así como en la codificación del aprendizaje y memoria (el almacenamiento a largo plazo y recuperación de información recientemente adquirida o aprendida).

Si se lesiona se afecta la habilidad de convertir los recuerdos de corto plazo en recuerdos de largo plazo.

El caso de H.M.

Henry Gustav Molaison (1926- 2008) fue un paciente norteamericano con un trastorno de memoria ampliamente estudiado desde finales de 1957 hasta su muerte. Durante mucho tiempo, fue conocido por sus iniciales, H. M., para proteger su privacidad. Su caso supuso un gran hito en el desarrollo de teorías explicativas de la asociación entre la función cerebral y la memoria.

Henry padeció de una epilepsia intratable, que a menudo le ha sido atribuida a un accidente mientras conducía su bicicleta a la edad de nueve años. Sufrió crisis parciales durante muchos años, y convulsiones desde los 16 años.

En 1953 fue derivado para su tratamiento al neurocirujano Beecher Scoville, quien localizó el origen de la epilepsia en los lóbulos temporales mediales izquierdo y derecho, y sugirió una extirpación quirúrgica bilateral del lóbulo temporal medial como medida de tratamiento.

Scoville practicó la lobectomía bitemporal y Henry Molaison perdió aproximadamente dos terceras partes de su hipocampo, giro hipocampal y amígdala. Su hipocampo parecía haber quedado completamente infuncional, ya que los 2 cm restantes parecían atrofiados, y además, toda la corteza entorrinal (el principal centro de comunicación con el hipocampo) había sido destruida.

La cirugía surtió el efecto deseado en cuanto al objetivo de controlar los ataques epilépticos, pero le provocó una severa amnesia anterógrada: a pesar de que su memoria de trabajo y su memoria procedimental se hallaban intactas, no era capaz de incorporar nueva información a su memoria a largo plazo.

Molaison se vio incapacitado para crear nuevos conocimientos semánticos, aunque el alcance de su incapacidad no está del todo clara. También sufrió una moderada amnesia retrógrada, no pudiendo recordar la mayor parte de los acontecimientos de los dos años previos a la cirugía, ni algunos de los acontecimientos ocurridos once años atrás, lo que implica que su amnesia retrógrada estaba graduada temporalmente.

No obstante, su capacidad para formar recuerdos procedimentales a largo plazo estaba intacta. Así, por ejemplo, era capaz de adquirir nuevas habilidades motoras, a pesar de que luego no fuera capaz de recordar haberlas adquirido.

Interacciones entre hipocampo y amígdala.

El rol en la memoria entre el hipocampo y la amígdala es interdependiente. La amígdala es la responsable de almacenar los aspectos emocionales y las reacciones personales ante los eventos y se activa cuando se evocan recuerdos personales y emocionales.

El hipocampo en el autismo.

Al igual que con otras áreas del sistema límbico vistas previamente, en el hipocampo de la persona con autismo también se observan anormalidades neuroanatómicas. Estas anomalías pueden jugar un rol en la modulación (o dificultad para la misma) de las emociones en individuos con autismo, así como en su incapacidad de almacenar reacciones emocionales vinculadas a eventos y evocar recuerdos emocionales personales.

De esta manera concluye la séptima etapa de este viaje a través de la neuroanatomía de las emociones y los invito a leer el próximo post al respecto, donde les contaré más acerca de lo que aprendí en una tarde con el Dr. Ricardo Vela sobre el cerebelo.

¡Hasta entonces! - Izzy.

Links relacionados:
Neuroanatomía de las emociones I: El sistema límbico.
Neuroanatomía de las emociones II: El hipotálamo.
Neuroanatomía de las emociones III: La amígdala.
Neuroanatomía de las emociones IV: Los núcleos septales.
Neuroanatomía de las emociones V: El giro cingulado.
Neuroanatomía de las emociones VI: La teoría de dos golpes de la esquizofrenia.
Henry Molaison: http://es.wikipedia.org/wiki/Henry_Molaison

Neuroanatomía de las emociones VI: La teoría de dos golpes de la esquizofrenia.

El 26 de noviembre del 2012, asistí al seminario “Neuroanatomía de las emociones”, dictado por el Dr. Ricardo M. Vela y organizado por la Sociedad Panameña de Psiquiatría.

El Dr. Ricardo M. Vela es Director de Paidopsiquiatría y Psiquiatra en jefe de Servicios al Niño y a la Familia de la Asociación de Salud Mental del Condado de North Suffolk, Estado de Massachusetts y Profesor Asistente en Psiquiatría del Massachusetts General Hospital (Boston). Durante cinco horas, el Dr. Vela nos llevo en un viaje sorprendente a través del sistema límbico, explicando su estructura anatómica y funcional y cómo contribuye a la expresión específica de las emociones y conducta de apego y sus implicaciones en el autismo.

Nuestra parada anterior fue en el giro cingulado, ¿estamos listos para continuar nuestro viaje a través del sistema límbico? Hoy conoceremos más acerca de la teoría de dos golpes de la esquizofrenia…

Antes de entrar en materia, les aclaro que con la teoría de “dos golpes” de la esquizofrenia intento aproximarme lo más posible al término original: “two-hit hypothesis of schizophrenia”. Hago la aclaración porque intenté encontrar la definición en español y no di con ella, así que podemos considerar esta una traducción literal, ¿vale? Si alguien conoce el término (¿algún colega psiquiatra de repente?) me deja saber y con gusto hago las ediciones pertinentes.


¿Qué es la esquizofrenia?

La esquizofrenia es un trastorno mental común pero complejo que provoca disrupciones en el proceso de pensamiento, percepciones y emociones. A pesar de que los efectos de este trastorno son profundos, no parece haber una causa neurobiológica singular (como la degeneración neural observada en la enfermedad de Alzheimer o la lesión específica en un área cerebral singular como en la enfermedad de Parkinson).

Ante la ausencia de una patología celular o anatómica discreta, la atención en el estudio de la esquizofrenia se ha volcado hacia anomalías más sutiles. Estudios sugieren que la integridad del circuito neuronal en el cerebro puede estar alterada en la esquizofrenia. Sin embargo, los mecanismos patológicos que median estas alteraciones no son claros.

Las causas de la esquizofrenia.

Décadas de investigación acerca de la patogénesis de la esquizofrenia han examinado docenas de factores de riesgo ambientales y genéticos que pueden correlacionarse con la historia natural del trastorno; sin embargo, no ha surgido un mecanismo singular que lo explique. En su lugar, cada factor puede contribuir a un incremento en la vulnerabilidad a la esquizofrenia. Dependiendo de la combinación de estos factores de riesgo, puede traspasarse un umbral patológico que conlleve a la aparición de síntomas del trastorno. Esta conclusión se apoya en varias observaciones:

- La esquizofrenia es común: La esquizofrenia es un trastorno psiquiátrico común, con estimados de prevalencia de 1 en 100. Esta frecuencia tan alta sugiere que la causa del trastorno es común o hay causas múltiples que interrumpen funciones biológicas esenciales y vulnerables y conducen a la aparición de síntomas.

- La esquizofrenia está vinculada a muchos factores de riesgo genéticos: Estudios a niveles de familia, adopción y gemelos proveen fuerte evidencia de la heredabilidad de la esquizofrenia. Adicionalmente, al menos 15 locus genéticos han demostrado tener vínculos débiles a moderados a la esquizofrenia. Por ende, cualquier modelo para explicar el trastorno debe tomar en cuenta la vinculación a múltiples genes.

- La esquizofrenia no es estrictamente genética: La genética por si sola no predice el desarrollo del trastorno. La tasa de concordancia para la esquizofrenia en gemelos idénticos es de tan solo el 50%. Aunque los factores genéticos aumentan el riesgo, por si solos no determinan la génesis del trastorno.

- La esquizofrenia está vinculada a factores de riesgo ambientales y no genéticos: Se han vinculado numerosos factores ambientales a la esquizofrenia. Nacimientos en los meses de invierno-primavera incrementan el riesgo para la esquizofrenia posiblemente debido a deficiencias nutricionales maternas o la prevalencia de infecciones virales invernales. Adicionalmente, el riesgo de desarrollar esquizofrenia se correlaciona a factores demográficos, tales como el tamaño de la familia y localidad y la disponibilidad de una dieta maternal adecuada.

De todas maneras, estos factores por si solos no son suficientes para predecir el desarrollo de esquizofrenia en un individuo en particular.




Las consecuencias de la esquizofrenia.

A pesar de no tener aun clara la causa especifica de la esquizofrenia, sus consecuencias están bien documentadas. Estas no parecen incluir neurodegeneración o muerte celular a gran escala, sino más bien, una serie de cambios sutiles al circuito neuronal del cerebro aparenta subyacer a los síntomas psiquiátricos que se observan durante el progreso del trastorno. Esta conclusión se apoya en las siguientes observaciones:

- La esquizofrenia no se acompaña de anomalías neuroanatómicas consistentes: Marcadores generales de patología cerebral han sido asociados con la esquizofrenia, mas estos cambios también se asocian a un número de enfermedades neurológicas y psiquiátricas y por tanto, no son predictores confiables de esquizofrenia. En conclusión, los marcadores neuropatológicos asociados con la población esquizofrénica no son predictores absolutos del trastorno en ningún individuo particular.

- Cambios moleculares han sido observados en los cerebros de pacientes de esquizofrenia: Hay un extenso catálogo de moléculas cuyos niveles de expresión cambian en los cerebros de pacientes de esquizofrenia.

- La esquizofrenia afecta la función de los circuitos neuronales: Adicional a estos cambios neuroanatómicos, manipulaciones farmacológicas sugieren que la trasmisión sináptica en algunos circuitos cerebrales puede estar comprometida.

- La esquizofrenia afecta la trasmisión sináptica: Los efectos de la esquizofrenia sobre los circuitos neuronales se apoyan aun más con la evidencia de cambios en la localización y función de diversos neurotransmisores.

- Los síntomas de la esquizofrenia generalmente aparecen durante la adolescencia tardía: Es ampliamente aceptado que la esquizofrenia tiene su origen durante las etapas tempranas del neurodesarrollo. Problemas atencionales, motores y sociales sutiles se reportan durante la niñez en personas que luego fueron diagnosticadas con esquizofrenia, aunque estos problemas son frecuentes en la población general y no predicen confiablemente la aparición del trastorno. Los síntomas evidentes generalmente se manifiestan poco después del comienzo de la pubertad. La aparición de síntomas generalmente ocurre en edades más tardías para las mujeres, sugiriendo que las hormonas esteroides gonadales juegan algún rol en el trastorno.

- La esquizofrenia es un desorden progresivo: A menudo, las primeras manifestaciones evidentes del trastorno son alucinaciones y delirios atenuados que se vuelven más severos y persistentes sobre el curso de semanas o meses. Los síntomas psicóticos en si parecieran “sensibilizar” al cerebro, incrementando la patología asociada a la enfermedad.




Construido para el fracaso: La hipótesis de “dos golpes” de la esquizofrenia.

Ante la ausencia de un agente patógeno genético o ambiental singular para la esquizofrenia, la atención se torna hacia modelos que involucran múltiples factores. Uno de tales modelos es la hipótesis de los “dos golpes”, similar a aquellos propuestos para enfermedades complejas tales como el cáncer.

La hipótesis de dos golpes para la esquizofrenia sugiere que un “primer golpe” genético o ambiental prenatal interrumpe algún aspecto del desarrollo cerebral, y establece una vulnerabilidad incrementada a un segundo golpe que puede ocurrir más tarde en la vida.

Ninguno de estos dos golpes, eventos o incidentes son, por si mismos, suficientes para inducir esquizofrenia. Por el contrario, el primer golpe “prepara” al sistema nervioso para el segundo, el cual precipita los síntomas del trastorno.

Como se piensa que el primer golpe ocurre durante el desarrollo embrionario, pareciera que los candidatos para este evento deberían involucrar la interrupción de un mecanismo que es (1) susceptible a numerosas perturbaciones genéticas y ambientales y (2) capaz de producir cambios significativos a largo plazo. En contraste, un segundo golpe podría pasar desapercibido en un cerebro que no hubiera sido “preparado” para responder de una manera aberrante.

Lecciones aprendidas de anomalías físicas menores.

Muchos déficits neurológicos severos (como los observables en pacientes con síndrome de Down) se acompañan de malformaciones físicas. La evaluación cuantitativa de tales anomalías (definidas como “anomalías físicas menores”) muestra correlación con problemas psicológicos y comportamentales.

Anomalías físicas menores son mas observables entre pacientes adultos con esquizofrenia que entre la población general. Es probable que tanto las anomalías físicas menores como las anomalías cerebrales menores que se presentan en la esquizofrenia sean el resultado de los mismos procesos de desarrollo aberrante que puede estar involucrado con la patogénesis de la esquizofrenia.

Comunicación celular, anomalías físicas menores y el prosencéfalo.

Durante el primer trimestre de embriogénesis, la morfogénesis de nuestras extremidades, corazón, cara y prosencéfalo (nuestro cerebro primitivo anterior, la porción anterior del cerebro durante la fase de desarrollo del embrión) depende de un complejo sistema de comunicación celular, el cual podría ser el blanco de un primer golpe en el modelo de dos golpes de la esquizofrenia.

Las consecuencias de la interrupción de este sistema de comunicación celular podría incluir cambios en neuronas o circuitos del prosencéfalo, predisponiendo al cerebro a procesos patogénicos subsecuentes que convergen en un umbral que, una vez traspasado, conduce al desarrollo de la esquizofrenia (es decir, el primer golpe hace vulnerable al cerebro a desarrollar el trastorno).




El primer golpe: La “preparación” para un segundo golpe.

El segundo golpe debe comprometer la integridad funcional de las neuronas o circuitos del SNC (sistema nervioso central). Por lo tanto, gran parte de la aparente disfunción sináptica (dificultad en la intercomunicación entre nuestras neuronas) que emerge con la esquizofrenia puede reflejar las consecuencias de un segundo golpe.

Adicionalmente, algunos de los cambios neuropatológicos asociados al trastorno pueden precipitarse o exacerbarse a raíz de un segundo golpe. No hay claro consenso respecto a qué serie de mecanismos podrían causar tales cambios funcionales o estructurales inmediatamente antes de la aparición de los síntomas del trastorno, pero es plausible que la identidad de estos segundos golpes se clarifique considerando la naturaleza de los golpes que le anteceden.

Los mecanismos de comunicación celular durante el desarrollo tienes dos características consistentes que son potencialmente relevantes a los segundos golpes en la patogénesis de la esquizofrenia: Primero, esta comunicación se usa tanto en el embrión como en adultos para influenciar la identidad, mantenimiento y función celular. Segundo, pueden regular su propia función.

Una consecuencia de la interrupción en la comunicación celular durante la fase embrionaria podría ser un cambio silencioso y sutil, más significativo, en la respuesta posterior de células maduras. Por ende, un primer golpe puede “preparar” directamente a las vías de comunicación celular para responder aberrantemente a un segundo golpe al SNC que excede un umbral patológico y conduce a la esquizofrenia.

Segundos golpes y patología esquizofrénica subsecuente.

La interrupción en la comunicación celular debido a un segundo golpe podría ayudar a explicar el curso progresivo frecuentemente observado en la esquizofrenia no tratada. Es posible que, cuando no es tratada, la desregulación prolongada de la comunicación neuronal involucrada en un episodio psicótico puede lesionar o estresar neuronas individuales, que podrían a su vez llevar a cambios patológicos subsecuentes.

Por ende, un tratamiento temprano y agresivo podría no solo atenuar los síntomas inmediatos de la esquizofrenia, sino también preservar neuronas y circuitos adicionales de sufrir cambios que refuercen o aceleren la patología.

Comunicación celular y patogénesis de la esquizofrenia: Un mecanismo vulnerable.

Es poco probable que la esquizofrenia se llegue a vincular a un solo mecanismo genético o biológico. El modelo de dos golpes provee de un marco de trabajo para interpretar el significado de muchos de los factores genéticos y ambientales correlacionados al trastorno.

De esta manera concluye la sexta etapa de este viaje a través de la neuroanatomía de las emociones (¡espero no haya sido demasiado larga y/o compleja!) y los invito a leer el próximo post al respecto, donde les contaré más acerca de lo que aprendí en una tarde con el Dr. Ricardo Vela sobre el hipocampo.

¡Hasta entonces! - Izzy.

Links relacionados:
Neuroanatomía de las emociones I: El sistema límbico.
Neuroanatomía de las emociones II: El hipotálamo.
Neuroanatomía de las emociones III: La amígdala.
Neuroanatomía de las emociones IV: Los núcleos septales.
Neuroanatomía de las emociones V: El giro cingulado.

Fragmentos de este post fueron tomados del estudio: “Neural Development, Cell-Cell Signaling, and the "Two-Hit" Hypothesis of Schizophrenia”.

Neuroanatomía de las emociones V: El giro cingulado.

El 26 de noviembre del 2012, asistí al seminario “Neuroanatomía de las emociones”, dictado por el Dr. Ricardo M. Vela y organizado por la Sociedad Panameña de Psiquiatría.

El Dr. Ricardo M. Vela es Director de Paidopsiquiatría y Psiquiatra en jefe de Servicios al Niño y a la Familia de la Asociación de Salud Mental del Condado de North Suffolk, Estado de Massachusetts y Profesor Asistente en Psiquiatría del Massachusetts General Hospital (Boston). Durante cinco horas, el Dr. Vela nos llevo en un viaje sorprendente a través del sistema límbico, explicando su estructura anatómica y funcional y cómo contribuye a la expresión específica de las emociones y conducta de apego y sus implicaciones en el autismo.

Nuestra parada anterior fueron los núcleos septales, ¿estamos listos para continuar nuestro viaje a través del sistema límbico? ¡Bienvenidos al giro cingulado!




El giro cingulado en poco más de 100 palabras.

El giro cingulado también conocido en neuroanatomía como giro del cíngulo, circunvolución del cíngulo, giro cingular, gyrus cinguli o cingulum es una circunvolución o gyrus en el área media del cerebro que cumple funciones determinantes en la actividad cerebral del sistema límbico.

Esta parte del cerebro envuelve parcialmente al cuerpo calloso (corpus callosum) que es por su parte el nexo entre los dos hemisferios cerebrales; concretamente el giro cingulado está delimitado por un área llamada cisura callosa marginal o surco cingulado.

Se considera que el giro cingulado es parte integrante del sistema límbico y que se encuentra involucrado en la formación de emociones, procesamiento de datos básico referidos a la conducta, aprendizaje y memoria.

Funciones del giro cingulado.

El giro cingulado es el encargado de procesar y modular la expresión de los matices emocionales (es decir, esas emociones más sutiles y matizadas) y del aprendizaje y vocalización emocional. También tiene que ver en la formación de apegos a largo término, el comportamiento maternal y el inicio de comportamiento orientado a metas motivacionalmente significativo.

El área supra-modal integra los estímulos motores, táctiles, autonómicos y emocionales. El giro cingulado permite que experimentemos tanto el dolor psicológico como el físico y su estimulación eléctrica produce ansiedad, placer, miedo, erecciones peniles y agresión.

Es capaz de producir “sonidos emocionales” que no reflejan nuestro estado de ánimo actual, es decir, es el área que nos permite fingir lo que sentimos o pretender sentir otra cosa, por lo tanto, está asociado a la libre voluntad y al control voluntario y engañoso del comportamiento.

El giro cingulado y el apego maternal.

¿Sabían que el giro cingulado nos permite producir sonidos emocionales? Es decir, aquellas vocalizaciones que reflejan nuestro estado anímico y comunican nuestras necesidades, tal como el caso del llanto del infante cuando es separado de su mamá. Los sonidos infantiles promueven el comportamiento íntimo maternal.

¿Saben qué sucede si el giro cingulado de la madre se lesiona? Se pierde la respuesta maternal, y los infantes mueren por falta de atención y cuidados.

Disfunciones del giro cingulado.

En cingulotomías bilaterales realizadas a pacientes con depresión severa, estados psicóticos y TOC (trastorno obsesivo compulsivo) éstos se tornaron apáticos, emocionalmente embotados y socialmente inapropiados. Daños, lesiones o disfunciones en otras áreas pueden ocasionar falta de vocalizaciones (emocionales), tartamudeo y mutismo.

El circuito cingulado-subcortical anterior media en nuestra motivación y disfunciones en esta área resultan en apatía, desinterés, aplanamiento afectivo, pérdida del afecto y valencia emocional reducida en las interacciones ambientales.

Síndrome medial frontal.

El Síndrome medial frontal (un impedimento que ocurre debido a enfermedad o trauma cerebral) produce apatía (perdida de la motivación, reducción de actividades orientadas a metas); expresión aplanada e inmutable; ausencia de interés, intensidad emocional y preocupación emocional por eventos; reducción del pensamiento generativo, curiosidad disminuida, involucramiento decreciente con actividades usuales, y falta de preocupación por sí mismo, la familia o el futuro.

Su forma más severa se conoce como “mutismo akinético”, un estado casi vegetativo en el cual el paciente se encuentra despierto, no está paralizado y puede seguir con la mirada. Comerá si es alimentado, orinará o defecará si es llevado al baño. Ocasionalmente, podrá cambiar de postura e incluso pronunciar palabras. No responde al dolor y parece tener un desinterés total. Este síndrome es a menudo fatal.

Anormalidades neuroanatómicas en el autismo.

Si prestamos atención a muchas de las manifestaciones producto de lesión en el giro cingulado, recuerda mucho a los trastornos del espectro autista, llevándonos naturalmente a estudiar las anormalidades neuroanatómicas del giro cingulado en el autismo.

En pacientes con autismo, se notan anormalidades morfológicas y malformaciones corticales en el cerebro. Hay un incremento de las neuronas de materia blanca y menor densidad de células en áreas específicas del giro cingulado.

La corteza del giro cingulado es la estructura límbica más grande y forma la capa superior del cerebro emocional (en el cerebro autista, esta área es inusualmente gruesa o áspera y pobremente laminada).

Atiende a, evalúa y reacciona a comportamientos complejos y nuevos y monitorea las conductas salientes. Está involucrada en el procesamiento y modulación de expresiones de matices emocionales. También es crítica en la formación de apegos a largo plazo y comportamiento maternal.

Recordemos que nuestra corteza del giro cingulado nos permite producir sonidos emocionales y el llanto por separación, sin embargo, los niños con autismo parecen más felices cuando se les deja solos, no se vuelven hacia otros para expresar sus sentimientos, buscar confort físico (contención) ni responden a expresiones de emociones. También pueden fracasar al discriminar entre distintos adultos.

Estudios demuestran que primates con lesiones en el área cesan de demostrar afecto y caminarán sobre otros primates si estos son un obstáculo, de forma similar como los niños con autismo actúan como si las demás personas no estuviesen presentes y se mueven entre otros niños como si estos fueran muebles (hago la salvedad de que no estamos comparando niños con autismo con primates, sino comparando comportamientos).

De esta manera concluye la quinta etapa de este viaje a través de la neuroanatomía de las emociones y los invitó a leer el próximo post al respecto, donde les contaré más acerca de lo que aprendí en una tarde con el Dr. Ricardo Vela sobre la teoría de dos hits de la esquizofrenia.

¡Hasta entonces!

Izzy.

Links relacionados:
Neuroanatomía de las emociones I: El sistema límbico.
Neuroanatomía de las emociones II: El hipotálamo.
Neuroanatomía de las emociones III: La amígdala.
Neuroanatomía de las emociones IV: Los núcleos septales.