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Café con TCC - III: Terapia Racional Emotiva Conductual (T.R.E.C.) - Creencias irracionales habituales.


Las creencias irracionales habituales.

Ellis enuncia las siguientes 11 creencias irracionales que incluyen demandas y otros supuestos que considera los más característicos de los pacientes, de acuerdo a su experiencia clínica:

1) Los humanos adultos tienen una imperiosa necesidad de ser amados o aprobados por toda otra persona significante en su comunidad.

2) Uno debe absolutamente ser competente, adecuado y exitoso en todas las cosas importantes o, caso contrario, uno es una persona inadecuada o inservible.

3) Las personas deben absolutamente actuar honradamente y consideradamente y, si no lo hacen, son unos villanos condenables. La gente es sus actos malos.

4) Es tremendo y horrible cuando las cosas no son exactamente como uno desearía ardientemente que fueran.

5) Las perturbaciones emocionales son causadas externamente y las personas tienen poca o ninguna capacidad para aumentar o disminuir sus sentimientos y conductas disfuncionales.

6) Si algo es, o puede ser, peligroso o temible uno debe estar constante y extremadamente preocupado por ello y seguir haciendo hincapié en la posibilidad de que ocurra.

7) Uno no puede enfrentar las responsabilidades y dificultades de la vida y es más fácil evitarlas.

8) Uno debe ser completamente dependiente de los otros y necesitarlos y uno principalmente no puede conducir su propia vida.

9) Nuestra historia pasada es un importante total determinante de nuestra conducta actual y, si algo ha afectado alguna vez fuertemente nuestra vida, deberá tener indefinidamente similar efecto.

10) Las perturbaciones de las otras personas son horribles y uno debe sentirse sumamente alterado por ellas.

11) Invariablemente existe una correcta, precisa y perfecta solución para los problemas humanos y es tremendo si no se puede encontrar.

Ellis observa que todas las demandas absolutistas pueden agruparse en tres clases:

- Demandas sobre uno mismo (“yo debo…” o “yo necesito…”).
- Demandas sobre los otros (“él debe…” o “tú debes…”).
- Demandas sobre el mundo (“el mundo o la vida debe…”).

Origen de las creencias irracionales.

Según J. Camerini (2004), si bien Ellis reconoce la influencia cultural y parental en la transmisión de los valores, metas y normas de conducta que dan pie a las creencias, le asigna importancia también a lo que considera una tendencia natural e innata de los seres humanos consistente en ser altamente influenciables por esos mensajes y a transformarlos creativamente en demandas rígidas y absolutistas.

Los derivados.

Las creencias irracionales nucleares (demandas absolutistas) traen aparejadas:

- La tremendización o exageración del daño o significado del hecho.
- La no-soport-itis o baja tolerancia a la frustración (BTF).
- La condena global de uno mismo, de otras personas o del mundo.

Los síntomas secundarios.

La teoría también considera las “C” secundarias y terciarias (consecuencias o síntomas secundarios y terciarios). El concepto se basa en que a veces una emoción o conducta puede ser percibida por la persona como un acontecimiento secundario y, de acuerdo a lo que piense sobre el generar otra emoción o conducta secundaria. De la misma manera, pensando sobre el síntoma secundario se puede llegare a uno terciario, y así sucesivamente.

Auto-aceptación versus autoestima.

Respecto al concepto de autoestima, Ellis considera que implica una auto-evaluación o calificación en una escala de valores que se origina a partir de:

- Nuestros éxitos o fracasos con relación a metas o ideales;
- Las opiniones (reales o supuestas) de otras personas (en especial las significativas) sobre nosotros.

Esto resulta una fuente de trastornos, ya que puede conducir tanto a una sobre-valoración insostenible como a una desvalorización peligrosa ante los fracasos o rechazos. Además, es un concepto irracional, por cuanto:

- Nadie tiene éxito en todo ni fracasa en todo y es imposible asignar un valor general a una persona como tal.
- Lo apropiado es calificar a las acciones y no a las personas.
- La opinión de otros no puede modificar lo que realmente somos.

Como alternativa, Ellis propone el concepto de auto-aceptación consistente en algo que podría llamarse el amor incondicional a nosotros mismos, querernos y valorarnos por el hecho de existir, sin calificarnos en ninguna escala de valores.

Encuadre filosófico humanista.

La orientación humanista de la TREC se destaca por:

- El reconocimiento y aceptación de las personas como humanos falibles.
- La ubicación del hombre en el centro de su universo, es decir como el principal responsable de alterarse o no.

Próxima parte: La Terapia Racional Emotiva Conductual de Albert Ellis (Modelo T.R.E.C.) - Práctica de la T.R.E.C.

Café con TCC - II: Terapia Racional Emotiva Conductual (T.R.E.C.) - El ABC de la teoría.



La Terapia Racional Emotiva Conductual (T.R.E.C.) de Albert Ellis - El A-B-C de la teoría.

Ellis, citado por J. Camerini (2004), considera que el núcleo de su teoría está representado por una frase atribuida al filosofo estoico griego Epícteto: “Las personas no se alteran por los hechos, sino por lo que piensan acerca de los hechos”. Ellis resumió su teoría en lo que denominó el “ABC” recordando que  “entre A y C siempre está B”.

El A-B-C de la Terapia Racional Emotiva Conductual de Albert Ellis.

“A” (“Activating Event”) representa el acontecimiento activador, suceso o situación. Puede ser una situación o acontecimiento externo o un suceso interno (pensamiento, imagen, fantasía, conducta, sensación, emoción, etc.).

“B” (“Belief System”) representa en principio al sistema de creencias, pero puede considerarse que incluye todo el contenido del sistema cognitivo (pensamientos, recuerdos, imágenes, supuestos, inferencias, actitudes, atribuciones, normas, valores, esquemas, filosofía de vida, etc.).

“C” (“Consequence”) representa la consecuencia o reacción en ocasión de la situación “A”. Las “C” pueden ser de tipo:

• Emotivo (emociones)
• Cognitivo (pensamientos)
• Conductual (acciones)
• Físico o fisiológico (somatizaciones o reacciones psicosomáticas)

Las consecuencias (“C”).

Con respecto a las consecuencias, la TREC distingue entre las “apropiadas” (“funcionales” o “no perturbadas”) y las “inapropiadas” (“disfuncionales”, “perturbadas” o “auto-saboteadoras”).

Las emociones son necesarias porque cumplen tres funciones en las personas:

• Las emociones nos informan de diversos desequilibrios en nuestra vida.
• Las emociones generan la motivación y el impulso o energía necesarios para actuar
        superando las situaciones negativas o desequilibrios detectados.
• Las emociones son medios de comunicación para informar a los que nos rodean
        sobre nosotros, nuestros deseos y/o intenciones.

De acuerdo con J. Camerini (2004), ante cada situación reaccionamos con emociones y conductas que dependen de nuestra interpretación sobre ella. Algunas reacciones son más apropiadas o funcionales que otras para lograr nuestras metas. La calificación de una reacción como más o menos apropiada o funcional dependerá de dos consideraciones:

• Que la intensidad sea acorde a la situación con referencia a la cual se genera.
• Que favorezca:
         - Preservar la vida
         - Preservar la salud
         - Evitar el sufrimiento
         - Resolver el problema
         - Lograr las metas u objetivos de la persona.

Las emociones (o conductas) inapropiadas se caracterizan por:

• Causar un sufrimiento innecesario o desproporcionado con respecto a la situación.
• Llevar (o implicar) comportamientos “auto-saboteadores” (contrarios a los propios
        intereses u objetivos).
• Dificultar (o impedir) la realización de las conductas necesarias para lograr los
        objetivos propios.
• Estar asociadas a “creencias irracionales”.

Las cogniciones (“B”).

Con respecto a las cogniciones, para una mejor comprensión de sus conceptos Ellis y Dryden, citados por J. Camerini (2004) ejemplifican algunas de ellas:

• Observaciones (no evaluadoras) que se limitan a lo observado: “El hombre está
        caminando”.
• Inferencias (no evaluadoras) que incorporan hipótesis o supuestos que pueden ser
        acertados o erróneos: “El hombre que está caminando intenta llegar a la oficina”.
• Evaluaciones preferenciales (creencias racionales): “Me gustaría tener pareja”.
• Evaluaciones demandantes (creencias irracionales): “Necesito absolutamente
        tener pareja”.

Las evaluaciones demandantes se caracterizan por su rigidez e intolerancia a la frustración.

Es importante diferenciar las inferencias de las creencias, ya que:

• Las inferencias pueden ser acertadas (ajustadas a la realidad) o erróneas.
• Las creencias pueden ser “racionales” o “irracionales”.

Una creencia irracional se caracteriza por:

• Ser lógicamente inconsistente (partir de premisas falsas o resultar de formas
        incorrectas de razonamiento).
• Ser inconsistente con la realidad (no concordante con los hechos, distinto a lo
        observable).
• Ser dogmatica, absolutista, expresada con demandas (en vez de preferencias o
        deseos).
• Conducir a emociones (o conductas) inapropiadas o auto-saboteadoras.
• No ayudar (o impedir) el logro de los objetivos de la persona.

Las demandas.

Ellis descubrió que, habitualmente, los pacientes se perturbaban  por tener pensamientos que se basaban en una actitud demandante. Esta se evidenciaba cuando, debajo de otros pensamientos, aparecía alguno que expresaba una demanda o exigencia absolutista, rígida o intolerante. Estas demandas pueden estar dirigidas hacia el mundo, hacia otras personas o hacia nosotros mismos; lo que se conoce como la triada cognitiva.

Estas demandas están expresadas por frases tales como:

• Yo debería…
• Yo necesito…
• El tiene que…
• El no debe…
• No soporto que…
• Es inadmisible que…

Ellis denominó a las demandas absolutistas: “creencias irracionales”. Más allá de las palabras que se elijan para expresar los pensamientos, lo importante es la actitud. No es lo mismo desear que algo sea de una manera que pretender absolutamente que las cosas siempre sean de esa manera.

No es lo mismo desear y hacer lo posible para que ciertas normas se cumplan, que exigir o demandar que siempre el mundo y las personas actúen de acuerdo a esas normas. No es lo mismo luchar para alcanzar ciertas metas y logros que exigir o demandar que absolutamente siempre se deban cumplir.

En cuanto a las normas: fueron hechas para luchar contra ciertas tendencias naturales que, inevitablemente, siguen y seguirán apareciendo. Aceptar la realidad es el primero y único paso posible para tratar de modificarla o adaptarnos a ella. La intolerancia a la frustración no cambia la realidad.

La alternativa es una actitud preferencial, consistente en desear y luchar para lograr metas y deseos, pero aceptar que algunos  pueden no cumplirse y adaptarse a la realidad que no se puede modificar. Se trata de cambiar una demanda por un deseo o preferencia.

Próxima parte: La Terapia Racional Emotiva Conductual (Modelo T.R.E.C.) - Las creencias irracionales habituales.