"Mientras que las obsesiones son pensamientos, impulsos o imágenes recurrentes y persistentes que se experimentan como intrusas o no deseadas, y que causan ansiedad o malestar importante, las compulsiones son comportamientos o actos mentales repetitivos que el sujeto realiza como respuesta a una obsesión o de acuerdo con reglas que ha de aplicar de manera rígida..."
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10 conceptos erróneos del sexo.
"¡Hola! Esta entrada era originalmente una columna de mitos sobre el sexo para Vivir+ de La Prensa, pero como había anticipado, ya se habían publicado columnas anteriores sobre el tema, así que decidí aprovechar la oportunidad para compartirla con ustedes por este medio, haciendo menos énfasis en esto de los “mitos” y más en aclarar algunos conceptos erróneos que muchas personas tienen..."
"10 mitos de la ortorexia" (Publicado en Vivir+ de La Prensa, sábado 10 de agosto, 2013).
¡Hola! Hoy publicó mi tercer artículo para la sección de "Mitos" en la edición sabatina de Vivir+, en La Prensa. Como siempre, extiendo mis agradecimientos a la periodista Rella Rosenshain por su constante apoyo y confianza. Me encanta tener la oportunidad de desmitificar distintos aspectos de los trastornos mentales, en este caso, la ortorexia.
El pasado 24 de abril tuve la oportunidad de hablar acerca del tema en el programa “Tu Mañana” (Canal 13) pero no pude obtener el video del segmento, por lo cual decidí revisitar el mismo en la columna de mitos de Vivir+, espero les guste.
A continuación les comparto una transcripción del articulo original "10 mitos de la ortorexia":
1. La ortorexia es un trastorno mental.
Falso. La ortorexia (obsesión con la que se evita alimentos que se perciben como insalubres) no está reconocida como un trastorno mental por la Asociación Psiquiátrica Americana ni está incluida dentro del DSM-5 (la edición más reciente del Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales).
2. La ortorexia no es señal de un trastorno mental.
Cierto y falso. No necesariamente. Si bien la ortorexia en sí no se considera un trastorno mental, el carácter obsesivo y compulsivo manifestado por la persona acerca de su salud, apariencia física y dieta puede ser señal de un trastorno de tipo obsesivo compulsivo y/o trastornos de ansiedad. La ortorexia puede también representar un mecanismo de afrontamiento para lidiar con traumas, inseguridades, pérdida de control, relaciones abusivas, etc.
3. Ortorexia es un sinónimo de anorexia.
Falso. La motivación subyacente de la persona que sufre de ortorexia es diferente a la de aquella que sufre de anorexia. En la anorexia se busca evitar el alimento para perder peso (o no ganarlo) y verse delgado, mientras que en la ortorexia se busca el sentirse puro, saludable y natural.
4. Hacer dieta es sinónimo de ortorexia.
Falso. Si bien las dietas extremas (y los dietistas extremos) no son saludables (ningún extremo lo es), la mayoría de las dietas son saludables, especialmente cuando son elaboradas por un médico, profesional de la salud o nutricionista que toma en cuenta las necesidades particulares de cada individuo. En la ortorexia la persona elimina alimentos que considera insalubres basada en su juicio subjetivo, y a menudo elimina alimentos y grupos alimenticios necesarios para su nutrición balanceada.
5. La ortorexia afecta la salud física de la persona.
Parcialmente falso. Si bien es cierto que la ortorexia afecta la salud física de la persona (en casos extremos puede conducir a la malnutrición severa), también puede afectar la salud mental y emocional del individuo. Las personas con ortorexia pueden sufrir de baja autoestima y sentimientos de autoculpa, al ser incapaces de seguir la dieta, al romperla o por sentir hambre constante, ya que su dieta extrema no satisface las necesidades de alimento y nutrición de sus cuerpos.
6. Se desconoce el porqué de la ortorexia.
Falso. Las causas de la ortorexia se deben a una serie de factores, tales como hábitos familiares, tendencias sociales, problemas socio-económicos o el impacto provocado por oír información negativa acerca de algún tipo o grupo de alimentos. Asimismo, factores psicológicos pueden predisponer a ciertas personas a desarrollar una fijación (u obsesión) por el control excesivo de los ingredientes y alimentos que conforman su dieta.
7. La ortorexia no afecta la vida social de la persona.
Falso. En un intento de controlar los alimentos que consume y al eliminar opciones de su dieta, la persona con ortorexia puede encontrar difícil comer con otras personas o salir a comer, o durante encuentros y reuniones sociales, apartándolo de su grupo de amistades, compañeros de trabajo e incluso de sus familiares, por ende, impacta negativamente su vida social.
8. Solo las mujeres sufren de ortorexia.
Falso. Tanto hombres como mujeres pueden presentar ortorexia. Es más, un estudio preliminar con 404 sujetos (28 de los cuales presentaban ortorexia) halló una prevalencia mayor en hombres (y más aún en aquellos con menores niveles de educación).
9. Las personas eligen volverse “ortoréxicas”.
Falso. A pesar de no considerarse un trastorno mental, como ya hemos visto, existen múltiples factores, en particular los psicológicos, que predisponen a una persona a ser más vulnerable a este comportamiento.
10. La ortorexia no es un problema serio.
Falso. Si bien solamente en casos extremos la ortorexia puede llevar a problemas de malnutrición severos, obviamente eliminar alimentos importantes de la dieta afecta adversamente la salud física. Además, si los problemas psicológicos subyacentes a la ortorexia no son tratados, pueden complicarse y contribuir al desarrollo de un trastorno mental.
Espero haya sido de su agrado y estaré compartiendo con ustedes más artículos muy pronto.
¡Namaste!
Articulo original: http://www.prensa.com/impreso/vivir/10-mitos-ortorexia/197672
El pasado 24 de abril tuve la oportunidad de hablar acerca del tema en el programa “Tu Mañana” (Canal 13) pero no pude obtener el video del segmento, por lo cual decidí revisitar el mismo en la columna de mitos de Vivir+, espero les guste.
A continuación les comparto una transcripción del articulo original "10 mitos de la ortorexia":
1. La ortorexia es un trastorno mental.
Falso. La ortorexia (obsesión con la que se evita alimentos que se perciben como insalubres) no está reconocida como un trastorno mental por la Asociación Psiquiátrica Americana ni está incluida dentro del DSM-5 (la edición más reciente del Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales).
2. La ortorexia no es señal de un trastorno mental.
Cierto y falso. No necesariamente. Si bien la ortorexia en sí no se considera un trastorno mental, el carácter obsesivo y compulsivo manifestado por la persona acerca de su salud, apariencia física y dieta puede ser señal de un trastorno de tipo obsesivo compulsivo y/o trastornos de ansiedad. La ortorexia puede también representar un mecanismo de afrontamiento para lidiar con traumas, inseguridades, pérdida de control, relaciones abusivas, etc.
3. Ortorexia es un sinónimo de anorexia.
Falso. La motivación subyacente de la persona que sufre de ortorexia es diferente a la de aquella que sufre de anorexia. En la anorexia se busca evitar el alimento para perder peso (o no ganarlo) y verse delgado, mientras que en la ortorexia se busca el sentirse puro, saludable y natural.
4. Hacer dieta es sinónimo de ortorexia.
Falso. Si bien las dietas extremas (y los dietistas extremos) no son saludables (ningún extremo lo es), la mayoría de las dietas son saludables, especialmente cuando son elaboradas por un médico, profesional de la salud o nutricionista que toma en cuenta las necesidades particulares de cada individuo. En la ortorexia la persona elimina alimentos que considera insalubres basada en su juicio subjetivo, y a menudo elimina alimentos y grupos alimenticios necesarios para su nutrición balanceada.
5. La ortorexia afecta la salud física de la persona.
Parcialmente falso. Si bien es cierto que la ortorexia afecta la salud física de la persona (en casos extremos puede conducir a la malnutrición severa), también puede afectar la salud mental y emocional del individuo. Las personas con ortorexia pueden sufrir de baja autoestima y sentimientos de autoculpa, al ser incapaces de seguir la dieta, al romperla o por sentir hambre constante, ya que su dieta extrema no satisface las necesidades de alimento y nutrición de sus cuerpos.
6. Se desconoce el porqué de la ortorexia.
Falso. Las causas de la ortorexia se deben a una serie de factores, tales como hábitos familiares, tendencias sociales, problemas socio-económicos o el impacto provocado por oír información negativa acerca de algún tipo o grupo de alimentos. Asimismo, factores psicológicos pueden predisponer a ciertas personas a desarrollar una fijación (u obsesión) por el control excesivo de los ingredientes y alimentos que conforman su dieta.
7. La ortorexia no afecta la vida social de la persona.
Falso. En un intento de controlar los alimentos que consume y al eliminar opciones de su dieta, la persona con ortorexia puede encontrar difícil comer con otras personas o salir a comer, o durante encuentros y reuniones sociales, apartándolo de su grupo de amistades, compañeros de trabajo e incluso de sus familiares, por ende, impacta negativamente su vida social.
8. Solo las mujeres sufren de ortorexia.
Falso. Tanto hombres como mujeres pueden presentar ortorexia. Es más, un estudio preliminar con 404 sujetos (28 de los cuales presentaban ortorexia) halló una prevalencia mayor en hombres (y más aún en aquellos con menores niveles de educación).
9. Las personas eligen volverse “ortoréxicas”.
Falso. A pesar de no considerarse un trastorno mental, como ya hemos visto, existen múltiples factores, en particular los psicológicos, que predisponen a una persona a ser más vulnerable a este comportamiento.
10. La ortorexia no es un problema serio.
Falso. Si bien solamente en casos extremos la ortorexia puede llevar a problemas de malnutrición severos, obviamente eliminar alimentos importantes de la dieta afecta adversamente la salud física. Además, si los problemas psicológicos subyacentes a la ortorexia no son tratados, pueden complicarse y contribuir al desarrollo de un trastorno mental.
Espero haya sido de su agrado y estaré compartiendo con ustedes más artículos muy pronto.
¡Namaste!
Articulo original: http://www.prensa.com/impreso/vivir/10-mitos-ortorexia/197672
"10 mitos de la salud mental" (Publicado en Vivir+ de La Prensa, sábado 13 de julio, 2013).
¡Hola! Hoy publicó mi segundo articulo para la sección de "Mitos" en la edición sabatina de Vivir+, en La Prensa. Como siempre, extiendo mis agradecimientos a la periodista Rella Rosenshain por su constante apoyo y confianza. Me encanta tener la oportunidad de desmitificar distintos aspectos de los trastornos mentales, en este caso, la salud mental.
A continuación les comparto una transcripción del articulo original "10 mitos de la salud mental":
1. La salud mental es la ausencia de enfermedades o trastornos mentales.
Falso. El concepto de salud mental es mucho más complejo y abarcador. La Organización Mundial de la Salud define la salud mental como “un estado de bienestar, en el cual el individuo es consciente de sus propias capacidades, puede afrontar las tensiones normales de la vida, puede trabajar de forma productiva y fructífera, y es capaz de hacer una contribución a su comunidad”.
2. Las personas que padecen enfermedades mentales no tienen cura.
Falso. Si bien la severidad y prognosis de las enfermedades o trastornos mentales varían de persona a persona, la mayoría de ellas, con un tratamiento o intervención adecuada y un buen sistema de soporte (amigos, familiares, etc.), logran la recuperación y llevan vidas plenas, satisfactorias, productivas y saludables.
3. Buscar ayuda ante un problema de salud mental es una señal de debilidad e incapacidad.
Falso. Muchas personas padecen trastornos mentales y evitan buscar ayuda por miedo a ser percibidas como débiles o se sienten incapacitadas por su enfermedad. Muy por el contrario, el buscar ayuda es señal de una fortaleza del individuo, muchas veces ignorada o malinterpretada como una flaqueza.
4. Las personas con trastornos mentales son violentas y peligrosas.
Falso. Padecer de un trastorno mental no significa ser violento ni peligroso. La mayoría de los crímenes violentos y homicidios son cometidos por personas que no sufren ningún tipo de trastorno mental. Al contrario, debido a su enfermedad, es más probable que la persona sea víctima de violencia o se lastime a sí misma. Este estigma causa mucho daño, pues la persona que padece el trastorno se aisla por temor a ser percibida como violenta y agresiva, y las personas de su entorno la evitan o rechazan por temor.
5. Todo aquel que tenga una enfermedad mental es un loco.
Falso. Términos como “loco” y “locura” son utilizados de manera muy irresponsable, y solo ayudan a perpetuar los mitos y estereotipos acerca de las personas que padecen trastornos mentales. Sufrir de un trastorno metal no significa estar loco, significa que se tiene un problema provocado por factores genéticos, sociales, ambientales y biológicos, y que en la mayoría de los casos puede tratarse exitosamente mediante terapia. Las personas con trastornos mentales deben ser tratadas de manera respetuosa y digna.
6. Las enfermedades mentales solo afectan a ciertas personas.
Falso. Las enfermedades o trastornos mentales son más comunes de lo que se supone, lo que sucede es que hay muchos tabúes al respecto, y por temor a ser estigmatizados y discriminados, quienes los padecen no buscan ayuda. Las enfermedades mentales no discriminan edad, sexo, cultura ni niveles educativos o económicos.
7. Quienes sufren de problemas de salud mental son débiles.
Falso. El sufrir de una enfermedad mental o padecer un problema de salud mental no tiene nada que ver con un carácter débil.
8. La salud mental no tiene relación alguna con la salud física.
Falso. La salud mental está determinada por un conjunto de componentes: mentales, emocionales, físicos, ambientales, sociales, económicos, familiares, espirituales, educativos, laborales, etc. El deterioro de la salud mental puede impactar negativamente sobre la salud física y viceversa.
9. Enfermedad mental es sinónimo de retraso mental.
Falso. Enfermedad mental y retraso mental no son la misma cosa. La característica esencial del retraso mental es una capacidad intelectual general, significativamente inferior al promedio, que se acompaña de limitaciones significativas de la actividad adaptativa propia. Un trastorno (o enfermedad) mental es un síndrome o un patrón comportamental o psicológico de significación clínica, que aparece asociado a un malestar, a una discapacidad o a un riesgo significativamente aumentado de morir o de sufrir dolor, discapacidad o pérdida de libertad. Cualquiera que sea su causa, debe considerarse como la manifestación individual de una disfunción comportamental, psicológica o biológica.
10. Las personas que padecen problemas de salud mental son inútiles e improductivas.
Falso. La falta de atención e intervención, así como el rechazo, la estigmatización, el prejuicio y el aislamiento son los que convierten a estas personas en inútiles e improductivas. Con tratamiento y apoyo, estas personas pueden ser tan eficientes y productivas como cualquiera. Es más, el sentirse productivos y útiles repercute positivamente en la salud mental de estas personas.
Espero haya sido de su agrado y estaré compartiendo con ustedes más artículos muy pronto.
¡Namaste!
Articulo original: http://www.prensa.com/impreso/vivir/10-mitos-salud-mental/191385
A continuación les comparto una transcripción del articulo original "10 mitos de la salud mental":
1. La salud mental es la ausencia de enfermedades o trastornos mentales.
Falso. El concepto de salud mental es mucho más complejo y abarcador. La Organización Mundial de la Salud define la salud mental como “un estado de bienestar, en el cual el individuo es consciente de sus propias capacidades, puede afrontar las tensiones normales de la vida, puede trabajar de forma productiva y fructífera, y es capaz de hacer una contribución a su comunidad”.
2. Las personas que padecen enfermedades mentales no tienen cura.
Falso. Si bien la severidad y prognosis de las enfermedades o trastornos mentales varían de persona a persona, la mayoría de ellas, con un tratamiento o intervención adecuada y un buen sistema de soporte (amigos, familiares, etc.), logran la recuperación y llevan vidas plenas, satisfactorias, productivas y saludables.
3. Buscar ayuda ante un problema de salud mental es una señal de debilidad e incapacidad.
Falso. Muchas personas padecen trastornos mentales y evitan buscar ayuda por miedo a ser percibidas como débiles o se sienten incapacitadas por su enfermedad. Muy por el contrario, el buscar ayuda es señal de una fortaleza del individuo, muchas veces ignorada o malinterpretada como una flaqueza.
4. Las personas con trastornos mentales son violentas y peligrosas.
Falso. Padecer de un trastorno mental no significa ser violento ni peligroso. La mayoría de los crímenes violentos y homicidios son cometidos por personas que no sufren ningún tipo de trastorno mental. Al contrario, debido a su enfermedad, es más probable que la persona sea víctima de violencia o se lastime a sí misma. Este estigma causa mucho daño, pues la persona que padece el trastorno se aisla por temor a ser percibida como violenta y agresiva, y las personas de su entorno la evitan o rechazan por temor.
5. Todo aquel que tenga una enfermedad mental es un loco.
Falso. Términos como “loco” y “locura” son utilizados de manera muy irresponsable, y solo ayudan a perpetuar los mitos y estereotipos acerca de las personas que padecen trastornos mentales. Sufrir de un trastorno metal no significa estar loco, significa que se tiene un problema provocado por factores genéticos, sociales, ambientales y biológicos, y que en la mayoría de los casos puede tratarse exitosamente mediante terapia. Las personas con trastornos mentales deben ser tratadas de manera respetuosa y digna.
6. Las enfermedades mentales solo afectan a ciertas personas.
Falso. Las enfermedades o trastornos mentales son más comunes de lo que se supone, lo que sucede es que hay muchos tabúes al respecto, y por temor a ser estigmatizados y discriminados, quienes los padecen no buscan ayuda. Las enfermedades mentales no discriminan edad, sexo, cultura ni niveles educativos o económicos.
7. Quienes sufren de problemas de salud mental son débiles.
Falso. El sufrir de una enfermedad mental o padecer un problema de salud mental no tiene nada que ver con un carácter débil.
8. La salud mental no tiene relación alguna con la salud física.
Falso. La salud mental está determinada por un conjunto de componentes: mentales, emocionales, físicos, ambientales, sociales, económicos, familiares, espirituales, educativos, laborales, etc. El deterioro de la salud mental puede impactar negativamente sobre la salud física y viceversa.
9. Enfermedad mental es sinónimo de retraso mental.
Falso. Enfermedad mental y retraso mental no son la misma cosa. La característica esencial del retraso mental es una capacidad intelectual general, significativamente inferior al promedio, que se acompaña de limitaciones significativas de la actividad adaptativa propia. Un trastorno (o enfermedad) mental es un síndrome o un patrón comportamental o psicológico de significación clínica, que aparece asociado a un malestar, a una discapacidad o a un riesgo significativamente aumentado de morir o de sufrir dolor, discapacidad o pérdida de libertad. Cualquiera que sea su causa, debe considerarse como la manifestación individual de una disfunción comportamental, psicológica o biológica.
10. Las personas que padecen problemas de salud mental son inútiles e improductivas.
Falso. La falta de atención e intervención, así como el rechazo, la estigmatización, el prejuicio y el aislamiento son los que convierten a estas personas en inútiles e improductivas. Con tratamiento y apoyo, estas personas pueden ser tan eficientes y productivas como cualquiera. Es más, el sentirse productivos y útiles repercute positivamente en la salud mental de estas personas.
Espero haya sido de su agrado y estaré compartiendo con ustedes más artículos muy pronto.
¡Namaste!
Articulo original: http://www.prensa.com/impreso/vivir/10-mitos-salud-mental/191385
"10 mitos de la depresión" (Publicado en Vivir+ de La Prensa, sábado 25 de mayo, 2013).
¡Hola! Ya había tenido el gusto de colaborar varias veces para artículos de La Prensa (dos con Rella Rosenshain, para Vivir+ y uno con Michelle Montenegro, para la Revista Ellas), pero este es mi primer artículo en solitario, publicado en la edición sabatina de Vivir+, en La Prensa.
Esto ha sido posible gracias a la invitación de la periodista Rella Rosenshain y le envío mis profundos agradecimientos ya que se trata de la sección de "Mitos" y me encanta tener la oportunidad de desmitificar distintos aspectos de los trastornos mentales, en este caso, la depresión.
A continuación les comparto una transcripción del articulo original "10 mitos de la depresión":
1. La depresión y la tristeza son la misma cosa.
Falso. La tristeza es un sentimiento normal e incluso necesario para adaptarnos a situaciones adversas y duelos (pérdida de un familiar, etc.) pero es pasajero y tiene una razón de ser. Las personas con depresión sufren períodos prolongados de tristeza y no tienen certeza de por qué se sienten de esta manera.
2. Uno elige deprimirse o no, hacerlo es señal de debilidad o falta de carácter.
Falso. Si bien uno puede elegir con qué actitud enfrentar la vida y las situaciones adversas, la depresión es un trastorno mental motivado por factores psicológicos, sociales, ambientales y biológicos. Es más complejo que una cuestión de actitud o carácter y el sufrir de depresión no significa ser una persona débil.
3. Las personas con ‘trastornos’ depresivos están ‘locas’.
Falso. Este mito es un obstáculo que impide a muchas personas buscar la ayuda adecuada y las estigmatiza, muchas veces de por vida. Tener un trastorno mental, o un trastorno del estado del ánimo como lo es la depresión no significa estar “loco”. La depresión es una alteración del estado de ánimo normal que provoca un malestar y alteración significativa en la vida de la persona y es tratable con un abordaje psicoterapéutico adecuado.
4. La depresión es solo cosa de mujeres.
Falso. La prevalencia de la depresión es mayor en las mujeres que en los hombres, pero los hombres también sufren de depresión (en general los hombres son más propensos a los trastornos mentales que las mujeres). Además, en relación a la depresión y el riesgo suicida, si bien las mujeres reportan mayor índice de intentos de suicidio, los hombres tienen una tasa mayor de suicidios exitosos.
5. Los hombres se deprimen menos que las mujeres, porque son más fuertes.
Falso. Los hombres no son más “fuertes” que las mujeres. Social y culturalmente a las mujeres se les da más permiso para expresar sus emociones y ser más vulnerables que los hombres. Por lo tanto, es más probable que el hombre deprimido manifieste irritabilidad y enojo y actúe sus emociones mediante la ingesta de alcohol y drogas o el comportamiento peligroso y temerario.
6. La depresión es hereditaria.
Falso. El factor genético solamente incrementa 10-15% el riesgo a desarrollar un trastorno depresivo. El desarrollar el trastorno o no dependerá de una combinación de muchos otros factores. Las estrategias de afrontamiento son importantes aquí. Si nuestros padres o abuelos sufrían de depresión y carecían de estrategias adecuadas de afrontamiento es menos probable que hayan superado el trastorno y más probable que hayan pasado estos estilos de afrontamiento inadecuados a sus hijos (como factores de riesgo para desarrollar el trastorno).
7. Los medicamentos antidepresivos curan la depresión.
Falso. Si bien la medicación sirve para tratar, manejar o disminuir los síntomas asociados a la depresión, no la curan. Es necesario abordar los problemas psicoafectivos subyacentes. Si los síntomas son muy agudos, se recomienda la medicación para hacerlos más manejables y así facilitar la intervención psicoterapéutica que permita una recuperación a largo plazo.
8. Los antidepresivos alteran nuestra personalidad.
Falso. La depresión altera nuestra personalidad, es una afectación de nuestro estado de ánimo normal. Los antidepresivos actúan sobre la química cerebral para aliviar la sintomatología asociada a la depresión, mas no cambian nuestra personalidad. Combinados con una intervención psicológica adecuada, ayudan a la persona a volver a sentirse bien.
9. El tratamiento farmacológico para la depresión es de por vida.
Falso. La prescripción de medicamentos dependerá de la severidad, intensidad y prolongación de los síntomas. Mediante la psicoterapia, la persona aprende formas más saludables y adaptativas de lidiar con sus emociones y enfrentar los eventos y circunstancias de la vida, disminuyendo (e incluso eliminando) su dependencia o necesidad de medicación.
10. Las personas mayores de edad son más susceptibles a la depresión que los jóvenes.
Falso. La vejez es parte de nuestro proceso vital, pero la depresión no lo es. El llegar a la vejez implica hacer un duelo (que puede traer tristeza, melancolía y depresión pasajera), pero una vez resuelto el mismo el estado anímico debiera normalizarse. La depresión depende de muchos factores, fortalezas y debilidades propias de cada persona y nos puede afectar sin distinción de sexo, edad, raza, religión, nivel socioeconómico, etc.
Espero haya sido de su agrado y estaré compartiendo con ustedes más artículos muy pronto.
¡Namaste!
Articulo original: http://www.prensa.com/impreso/vivir/10-mitos-de-la-depresion/179878
Esto ha sido posible gracias a la invitación de la periodista Rella Rosenshain y le envío mis profundos agradecimientos ya que se trata de la sección de "Mitos" y me encanta tener la oportunidad de desmitificar distintos aspectos de los trastornos mentales, en este caso, la depresión.
A continuación les comparto una transcripción del articulo original "10 mitos de la depresión":
1. La depresión y la tristeza son la misma cosa.
Falso. La tristeza es un sentimiento normal e incluso necesario para adaptarnos a situaciones adversas y duelos (pérdida de un familiar, etc.) pero es pasajero y tiene una razón de ser. Las personas con depresión sufren períodos prolongados de tristeza y no tienen certeza de por qué se sienten de esta manera.
2. Uno elige deprimirse o no, hacerlo es señal de debilidad o falta de carácter.
Falso. Si bien uno puede elegir con qué actitud enfrentar la vida y las situaciones adversas, la depresión es un trastorno mental motivado por factores psicológicos, sociales, ambientales y biológicos. Es más complejo que una cuestión de actitud o carácter y el sufrir de depresión no significa ser una persona débil.
3. Las personas con ‘trastornos’ depresivos están ‘locas’.
Falso. Este mito es un obstáculo que impide a muchas personas buscar la ayuda adecuada y las estigmatiza, muchas veces de por vida. Tener un trastorno mental, o un trastorno del estado del ánimo como lo es la depresión no significa estar “loco”. La depresión es una alteración del estado de ánimo normal que provoca un malestar y alteración significativa en la vida de la persona y es tratable con un abordaje psicoterapéutico adecuado.
4. La depresión es solo cosa de mujeres.
Falso. La prevalencia de la depresión es mayor en las mujeres que en los hombres, pero los hombres también sufren de depresión (en general los hombres son más propensos a los trastornos mentales que las mujeres). Además, en relación a la depresión y el riesgo suicida, si bien las mujeres reportan mayor índice de intentos de suicidio, los hombres tienen una tasa mayor de suicidios exitosos.
5. Los hombres se deprimen menos que las mujeres, porque son más fuertes.
Falso. Los hombres no son más “fuertes” que las mujeres. Social y culturalmente a las mujeres se les da más permiso para expresar sus emociones y ser más vulnerables que los hombres. Por lo tanto, es más probable que el hombre deprimido manifieste irritabilidad y enojo y actúe sus emociones mediante la ingesta de alcohol y drogas o el comportamiento peligroso y temerario.
6. La depresión es hereditaria.
Falso. El factor genético solamente incrementa 10-15% el riesgo a desarrollar un trastorno depresivo. El desarrollar el trastorno o no dependerá de una combinación de muchos otros factores. Las estrategias de afrontamiento son importantes aquí. Si nuestros padres o abuelos sufrían de depresión y carecían de estrategias adecuadas de afrontamiento es menos probable que hayan superado el trastorno y más probable que hayan pasado estos estilos de afrontamiento inadecuados a sus hijos (como factores de riesgo para desarrollar el trastorno).
7. Los medicamentos antidepresivos curan la depresión.
Falso. Si bien la medicación sirve para tratar, manejar o disminuir los síntomas asociados a la depresión, no la curan. Es necesario abordar los problemas psicoafectivos subyacentes. Si los síntomas son muy agudos, se recomienda la medicación para hacerlos más manejables y así facilitar la intervención psicoterapéutica que permita una recuperación a largo plazo.
8. Los antidepresivos alteran nuestra personalidad.
Falso. La depresión altera nuestra personalidad, es una afectación de nuestro estado de ánimo normal. Los antidepresivos actúan sobre la química cerebral para aliviar la sintomatología asociada a la depresión, mas no cambian nuestra personalidad. Combinados con una intervención psicológica adecuada, ayudan a la persona a volver a sentirse bien.
9. El tratamiento farmacológico para la depresión es de por vida.
Falso. La prescripción de medicamentos dependerá de la severidad, intensidad y prolongación de los síntomas. Mediante la psicoterapia, la persona aprende formas más saludables y adaptativas de lidiar con sus emociones y enfrentar los eventos y circunstancias de la vida, disminuyendo (e incluso eliminando) su dependencia o necesidad de medicación.
10. Las personas mayores de edad son más susceptibles a la depresión que los jóvenes.
Falso. La vejez es parte de nuestro proceso vital, pero la depresión no lo es. El llegar a la vejez implica hacer un duelo (que puede traer tristeza, melancolía y depresión pasajera), pero una vez resuelto el mismo el estado anímico debiera normalizarse. La depresión depende de muchos factores, fortalezas y debilidades propias de cada persona y nos puede afectar sin distinción de sexo, edad, raza, religión, nivel socioeconómico, etc.
Espero haya sido de su agrado y estaré compartiendo con ustedes más artículos muy pronto.
¡Namaste!
Articulo original: http://www.prensa.com/impreso/vivir/10-mitos-de-la-depresion/179878
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