Hay dos formas de ofender: a propósito y por desconocimiento. Cuando se ofende a propósito obviamente la intención es causar daño, herir sentimientos y susceptibilidades, pero a veces, con las mejores intenciones, se ofende simplemente por desconocimiento y esto sucede mucho al referirnos a personas que sufren algún tipo de trastorno mental.
Al referirse a aquellas personas que sufren de discapacidad intelectual, durante mis estudios en Psicología muchas veces oí el término "retardado mental" y siempre me pareció chocante. Es decir, francamente "retrasado mental" (terminología utilizada previa al DSM5) suena fuerte, duro, pero por alguna razón, la palabra "retardado" me sonaba aún peor.
Los términos utilizados para esta condición están sujetos a un proceso que en ingles se llama "euphemism treadmill" (¿eufemismo tipo correa caminadora?). Esto significa que cualquier término elegido para esta condición eventualmente será percibido como insultante.
Es importante recordar que las personas no son el trastorno mental que sufren, por lo tanto, una persona con discapacidad intelectual es precisamente eso: persona con discapacidad intelectual. Lo mismo aplica para cualquier trastorno mental, y esto es muy importante para des-estigmatizar a quienes los padecen.
El término diagnóstico discapacidad intelectual es equivalente al diagnóstico CIE-11 (Clasificación Internacional de Enfermedades) trastornos del desarrollo intelectual.
En cuanto al DSM, la edición actual, DSM-5, utiliza el término discapacidad intelectual (trastorno del desarrollo intelectual).
Por lo tanto, podemos referirnos a personas con discapacidad intelectual o personas con trastorno del desarrollo intelectual. Lo importante aquí es recordar que son personas, ¡personas bellas con sentimientos, capacidad y mucho potencial! - Izzy
