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El narcisismo en tu red social… - ¡Part Deux!


- A través de las redes sociales le contamos "al mundo quiénes somos, y llenamos (o intentamos llenar) una necesidad de definirnos, etiquetarnos y destacar (u ocultar) distintos aspectos de nuestro self". ¿De qué manera las redes sociales son un vehículo actual para "llenar" esa necesidad de definirnos?

A través de las redes sociales tenemos una audiencia o público potencial, con el cual podemos compartir palabras, sentimientos, ideas, pensamientos, imágenes, videos, sonidos y más. Los perfiles de Twitter y Facebook (entre otros) nos permiten plasmar una especie de carta de presentación u hoja de vida personal de una manera que no siempre se da en la interacción “fuera de línea”. Por ejemplo, los perfiles de Twitter son muy cortos, pero es tan interesante ver qué elige compartir de si cada persona en ellos.

- Las redes sociales nos permiten mostrarnos como queremos ser vistos, cierto? ¿De qué manera las redes sociales, bien llevadas, pueden ayudarnos a afianzar nuestra personalidad, quiénes somos, en qué creemos; y así mismo, si estas no son manejadas correctamente podrían confundir nuestra identidad propia al querer mostrarnos como "popular"?

Para la mayoría de las personas, las redes sociales son quizás la primera oportunidad que tienen de exponerse a un público más amplio y diverso que aquel disponible en su entorno habitual. Esto nos ayuda a ensayar comportamientos y practicar conductas y recibir una retroalimentación, aprobación o desaprobación en tiempo real y de ahí afianzar y afinar.

En cuanto al riesgo de confundirnos en nuestra identidad propia, esto realmente dependerá de qué tan bien nos conozcamos nosotros mismos al momento de comenzar a utilizar estas redes sociales. Creo que nuestro mal uso de las redes sociales no nacerá de éstas, solamente será reflejo de una situación preexistente.

- Una encuesta que encontró que muchas personas en EE.UU. se toman "vacaciones" de Facebook.  ¿Qué factores pueden influir para uno llegue a sentirse hastiado de Facebook, por ejemplo?

Un factor muy importante resaltado por varios estudios recientes sobre el tema es la insatisfacción de muchos usuarios en uno o más aspectos de su vida, exacerbada al compararla con las de otros usuarios en Facebook y concluir que éstas últimas son mejores, más divertidas o más exitosas que las suyas. El problema real en estos casos no es Facebook, sino las evaluaciones o juicios negativos (y muchas veces distorsionados) que hacemos sobre nosotros mismos al hacer estas comparaciones.

- Uno de los motivos por los cuales la gente toma "vacaciones" de Facebook es por el "drama" o los chismes de sus amigos a través de la red social. ¿Encontrarse con informaciones muy personales que, quizás no deberían ser de dominio público, podría generar cierta apatía entre los usuarios de la red social?

Definitivamente. Los “dramas” y “chismes” son comunes en personas tóxicas y que no respetan los límites. Muchos pueden sentir que sus límites o su privacidad son irrespetados por estos usuarios “tóxicos” de Facebook, generando apatía.

- Al manejar nuestra cuenta de Facebook o Twitter es natural que los usuarios sean narcisistas? ¿En el uso de las redes sociales cabe alguna teoría de la personalidad que esté vinculada al narcisismo?

No es natural, pero si muy probable que éstas resulten especialmente atractivas a aquellas personas que tengan un trastorno narcisista de la personalidad. La característica esencial del trastorno narcisista de la personalidad es un patrón general de grandiosidad, necesidad de admiración y falta de empatía (aclaro que una persona puede presentar rasgos narcisistas, mas no cumplir los criterios para este trastorno). A través de las redes sociales, estos sujetos pueden expresar abiertamente su sentido grandioso de autoimportancia y alimentar sus fantasías de admiración. Lamentablemente, en una sociedad actual que tiende a darle mayor importancia a valores extrínsecos (dinero, imagen y fama) versus intrínsecos (comunidad, afiliación y auto-aceptación) es más probable que estos rasgos negativos sean celebrados y, por ende, reforzados.

- Freud en su psicoanálisis introduce el concepto de narcisismo, y la psicología humanista también lo involucra. ¿Se maneja alguna corriente en especial que aborde el concepto del narcisismo, y cómo este está presente en las redes sociales?

Cada teoría aporta algo y nos ayudan a ver y entender el narcisismo desde distintos puntos de vista y enriquecen así nuestro entendimiento del mismo. El narcisismo está presente en las redes sociales de igual manera que lo está en todas las manifestaciones sociales, desde su extremo más funcional (una actitud construida sobre logros que hemos dominado, valores a los que nos hemos adherido y cuidado que hemos mostrado hacia otros) hasta el más disfuncional (el temor al fracaso o la debilidad, un enfoque sobre uno mismo, un impulso malsano a ser visto como el mejor y una inseguridad profundamente arraigada y un sentimiento subyacente de inadecuación) que “actuaremos” a través de las redes sociales.

- ¿Recomendaciones para usar las redes sociales correctamente? ¿Se podría mantener un "narcicismo" sano en las redes?

Recomendaciones:

1) No hagas a los demás lo que no te gustaría que te hicieran a ti y

2) Recordar que tu libertad termina donde empieza la libertad de la otra persona.

Podemos mantener un narcisismo sano (entiéndase autoestima) en las redes en la misma medida en que lo mantengamos en nuestra vida fuera de la red. - Izzy

El narcisista en ti, el narcisista en mi… y en todos nosotros.


Nos guste o no, narcisistas somos todos. A todos nos gusta figurar, a todos nos gusta brillar, a todos nos gusta alardear un poco, bastante, mucho o demasiado acerca de lo hot/astutos/inteligentes/atractivos/populares/creativos/whatever que somos, o nos creemos ser.

El tema no es qué tan narcisista es o no es la persona que publica sus selfies en la red, ya sea en Twitter, Instagram, Facebook, etc., sino, qué tan narcisistas somos nosotros que lo registramos. Porque esa es la regla básica de la verificación de una proyección, si lo ves o registras en otra persona, está en ti.

En este tema del narcisismo, todos caemos en algún punto del continuo, y como en todo continuo, la clave está en no irse a los extremos. Es un tema muy subjetivo, y si nos pasamos la vida o la mayor parte de nuestro tiempo apuntando el dedo hacia los demás, gritando “¡Narcisista!”, vale la pena recordar que los otros cuatro dedos nos apuntan a nosotros.

Después de todo, por qué te roba tanto la calma que fulano o mengana postee sus selfies, hable de si, llame la atención, grite, suplique e implore: “¡Mírenme, ámenme, apruébenme, idolátrenme!” Tal vez en el fondo nos gustaría un poco, mucho, bastante o demasiado de esa atención que está recibiendo esa persona, o que piensa que recibe, porque en esto de las redes sociales, una cosa es lo que pensamos y creemos y otra muy distinta, lo que es.

No podemos juzgar a alguien basados solamente en un selfie, o en cómo se proyecta a través de sus cuentas en redes sociales, recordemos que estas son solamente fachadas, ediciones de nuestras vidas, no nuestras vidas enteras. Claro, surgirán patrones, podremos trazar conclusiones, nos podremos formar una opinión o una impresión sobre aquella persona, pero no nos olvidemos que al final del día, es solamente eso, nuestra opinión, percepción o impresión subjetiva acerca de esa persona, teñida inevitablemente por nuestra propia experiencia y subjetividad.

Y si nos estamos fijando TANTO en lo que están haciendo todos los demás y pretendiendo ser los jueces morales de la conducta ajena en la red, ¿será que necesitamos mirar hacia adentro en vez de hacia afuera y preguntarnos qué nos pasa para que eso nos dispare así, nos haga tanto ruido?

Al final del día, es tema nuestro si decidimos parar y pensar, antes de publicar algo en redes sociales (sea un comentario, una foto, un estado, etc.) por qué lo estamos haciendo, para qué o para quién. Yo lo hago, no se imaginan cuantos tweets y estados de Facebook quedan sin publicarse, y por supuesto que de vez en cuando y de cuando en vez se me escapa alguno por ahí, después de todo, soy tan narcisista como la próxima persona, quizás un poco menos, quizás un poco más.

Si algún día me cruzan por la calle o me conocen, entonces podrán sacar su propia conclusión final, porque después de todo, aquí en la red, yo también soy solo una fachada. Nos vemos por el camino. - Izzy

El narcisismo en tu red social.


Desde que empecé a usar redes sociales a finales del 2012, me ha resultado fascinante ver cómo usamos esta herramienta y cómo, a través de nuestros tweets, posts, estados, bíos y más, le contamos al mundo quiénes somos, y llenamos (o intentamos llenar) una necesidad de definirnos, etiquetarnos y destacar (u ocultar) distintos aspectos de nuestro self.

¿Nos estamos volviendo más narcisistas?

La Dra. Lisa Firestone advierte que diversos estudios muestran que estamos viviendo en una sociedad cada vez más narcisista, donde los “reality shows” dominan la televisión y Facebook (y Twitter, Whatsapp, y un muy largo etcétera) reemplaza las conversaciones cara a cara.

Data recolectada por la Profesora Jean M. Twenge de 37,000 estudiantes universitarios muestra que los rasgos de personalidad narcisista han aumentado tan rápidamente como la obesidad desde 1980 hasta el presente (esta comparación sugiere que el narcisismo podría llegar a niveles epidémicos).

¿Qué rasgos definen una personalidad narcisista?

Bien, ahora, ¿qué rasgos definen una personalidad narcisista? El DSM-IV define el trastorno narcisista de la personalidad como un patrón de grandiosidad, necesidad de admiración y falta de empatía que empieza al comienzo de la edad adulta y que se da en diversos contextos.

El DSM-IV establece nueve criterios para el diagnóstico del trastorno (de los que se necesitan 5 o más para cumplir con el diagnóstico):

(1) Tener un grandioso sentido de auto importancia (exagerar los logros y capacidades, esperar ser reconocido como superior, sin unos logros proporcionados);

(2) Estar preocupado por fantasías de éxito ilimitado, poder, brillantez, belleza o amor imaginarios;

(3) Creer que es «especial» y único y que sólo puede ser comprendido por, o sólo puede relacionarse con otras personas (o instituciones) que son especiales o de alto status;

(4) Exigir una admiración excesiva;

(5) Ser muy pretencioso, por ejemplo, expectativas irrazonables de recibir un trato de favor especial o de que se cumplan automáticamente sus expectativas;

(6) Ser interpersonalmente explotador, por ejemplo, sacar provecho de los demás para alcanzar sus propias metas;

(7) Carecer de empatía: ser reacio a reconocer o identificarse con los sentimientos y necesidades de los demás;

(8) Frecuentemente envidiar a los demás o creer que los demás le envidian;

(9) Presentar comportamientos o actitudes arrogantes o soberbias.

Por supuesto que aquí ya estamos hablando a un nivel de trastorno o patología, y es que narcisistas lo somos todos, en mayor o menor escala y tener un poco de narcisismo es incluso necesario y saludable (tal es el caso del narcisismo primario y el narcisismo saludable), como todo, en su justa medida.

El narcisismo en tu red social (y hasta en la sopa).

Una serie de estudios recientes que comparan los rasgos y metas de vida de gente joven en la secundaria y universidad con aquellos de generaciones anteriores en el mismo rango de edad, muestran un aumento en valores extrínsecos versus intrínsecos. Nuestra generación actual valora más el dinero, la imagen y la fama por encima de la comunidad, afiliación y auto-aceptación.

Ha habido muchos estudios buscando conexiones entre Facebook y narcisismo. Consistentemente, estos encuentran que quienes puntúan más alto en el Inventario de Personalidad Narcisista tienden a tener más amigos en Facebook, taggearse más a menudo en fotos y actualizar su status más frecuentemente.

W. Keith Campbell indica que la gente a menudo utiliza Facebook para “verse importantes, especiales y ganar atención, status y autoestima.” El problema con este aspecto de las redes sociales es que casi todos presentan una imagen no realista de sí mismos (seleccionando sus mejores fotos para sus perfiles y compartiendo la información más atractiva sobre si).

Bueno, en lo personal, me parece que aquí entra mucho de nuestra naturaleza humana, así como nuestra autoestima, ¿A quién no le gusta compartir esa foto donde salió tan bien (yo salgo fatal en el 90% de las fotos, créanme que me encanta compartir una en la que me parece que salgo bien)? ¿A quien lo le gusta mostrar los aspectos que considera más valiosos, interesantes e importantes de uno mismo? Una vez más, aparte de ser subjetivo, esto también depende de no irse ni a un extremo ni a otro, ¿ustedes que creen?

El “brillo” de otros puede tener efectos psicológicos negativos en sus amigos o seguidores (bueno, ¿y eso es culpa de quien aporta el “brillo” o de quien se “deslumbra” con él y se siente “opacado”? Buena pregunta, ¿no?).

A mí me ha pasado, leo o veo algo que alguien ha posteado en su cuenta de Twitter y siento ese “efecto psicológico negativo”. ¿Creen que cuando le cuento a mi terapeuta me dice “¡Que mal hace esa persona en postear eso, que narcisista!”? ¡Que va! Me dice: “Izzy, al ver o leer eso, ¿qué idea negativa tienes de ti mismo?” y esa es la clave: una distorsión cognitiva (no me siento mal por lo que leo o veo, sino por lo que pienso negativamente de mi mismo a raíz de eso que vi o leí).

Investigaciones con estudiantes de pregrado (en Estados Unidos) mostraron que los estudiantes que más interactuaban con Facebook tenían mayor tendencia a pensar que las vidas de las otras personas eran más felices y mejores. Estos usuarios intensos de Facebook también se comparaban más negativamente a otros y se sentían peor acerca de si mismos (un buen psicólogo cognitivo conductual seguro puede sacar una buena lista de distorsiones cognitivas de este párrafo, los invito a compartirla).

¿Entonces la culpa la tiene Facebook?

Así, la Dra. Lisa Firestone deja claro que si bien Facebook y las redes sociales pueden ser una plataforma para los narcisistas, sería un error concluir que estas son las causantes de este aumento en el narcisismo social.

Este puede tener mucho menos que ver con nuestras redes sociales en línea y más que ver con nuestras redes sociales en el hogar. Inculcar un sentido de autoestima en los niños es importante, pero como todo, en exceso, puede causar más daño que beneficio.

Los estudios lo demuestran, los niños que reciben cumplidos por una habilidad que no han dominado o por talentos que no tienen terminan sintiéndose más vacios e inseguros. La autoestima real se construye en base a elogios por logros reales.

¿Y cuál es la diferencia entre autoestima y narcisismo?

La autoestima representa una actitud construida sobre logros que hemos dominado, valores a los que nos hemos adherido y cuidado que hemos mostrado hacia otros.

El narcisismo se basa en el temor al fracaso o la debilidad, un enfoque sobre uno mismo, un impulso malsano a ser visto como el mejor y una inseguridad profundamente arraigada y un sentimiento subyacente de inadecuación.

¿Y como les enseñamos eso a los niños?

Junto con su padre, el Dr. Robert Firestone, la Dra. Lisa estresa la importancia de que los padres alienten a sus hijos a tener un sentido verdadero de sí mismos. El amor paternal real que hace posible esto incluye calidez, afecto y estar en sintonía con las necesidades del niño, así como ofrecer guía, dirección y control cuando sea apropiado. Este tipo de amor (dentro de los límites saludables) ayuda a los niños a desarrollar una autoestima verdadera en lugar de rasgos de personalidad narcisista.

Así que ya saben, a cultivar esa autoestima sana y buena fuera de línea (offline) para no tener que lidiar con nuestro narcisismo toxico y malo en línea (online). ¡Que estén bien! - Izzy

Fragmentos extraídos del artículo “Is Social Media to Blame for the Rise in Narcissism?” por Lisa Firestone.

Movimientos femeninos, revoluciones sexuales y relaciones de pareja I.

"La realidad es que gracias al movimiento femenino y a la revolución sexual, cambió la forma en que nos relacionamos, pero me parece que el “chip” que todos llevamos dentro de nuestros maravillosos cerebros todavía no actualizó del todo y estos cambios aún nos cuestan. El matrimonio se convirtió en una experiencia individual en la que dos personas emprenden la loca aventura de manejar juntos un..."

"Una venta más personalizada" (colaboración con Karla Jiménez Comrie publicada en Vivir+, La Prensa, 18 de marzo, 2014).

"...estas fotografías permiten ver aspectos de la vida de otras personas o de famosos, que antes era imposible conocer sin contar con una cercanía evidente con ellas. La forma en que exponemos nuestras vidas ha cambiado, al contar con un número elevado de seguidores podríamos sentir que formamos parte de algo o que estamos menos solos, aunque el caso sea contrario."

Ego digital, una moda en red.

Ego digital: La falsa personalidad que los individuos se esfuerzan en proyectar ante las redes sociales. (Danitza Haughton, consultora en plataformas sociales)

¡Hola! Les comparto el artículo: "Ego digital, una moda en red", por Irlanda Sotillo y publicado hoy en Vivir+ de La Prensa, en el que tuve la oportunidad de colaborar. Espero les guste.




El ego digital tiene su desarrollo con mayor frecuencia en las redes sociales, porque allí se produce mayor interacción. “Igualmente, se puede dar tanto en un blog como en una página web”, afirma Danitza Haughton, consultora de redes sociales en IA Concepts Latinoamérica.

Esta forma de ser no se limita a una edad específica. Puede darse en adolescentes o adultos y, además, esto es contagioso.

Este comportamiento, caracterizado por la altanería a la hora de emitir mensajes, se arraiga con “la práctica diaria y va creciendo a medida que las personas van adquiriendo fans, experiencia y conocimientos”, indica Haughton.

REALIDAD ALTERADA.

Una de las preocupaciones entre los conocedores de la materia es el grado en que los individuos alteran su propia realidad.

“Las redes sociales permiten mostrar lo que tú quieras, que no necesariamente es la realidad”, explica Amparo Plaza Roca, experta en comunicación digital.

María Teresa Moiyán, antropóloga y consultora de comunicación, compara a las personas con ego digital con avatares o productos de ficción. “En el mundo digital se construyen muchas realidades, muchas veces alejadas de lo que seguramente te transmite la persona cuando la ves frente a ti”.

Pero el ego digital no es infalible, también tiene su talón de Aquiles y, generalmente, pasa la factura al verse reflejado en la cantidad de personas que abandonan o declinan la cuenta del exlíder por decepción o enfado.

En otras palabras, adoptar el comportamiento es asegurarse el fracaso como ´gurú´ en la red social que se emplea.

Lo se planteaba como el objetivo de satisfacción -la acumulación de seguidores- registra un efecto contrario.

Esto puede tener una afectación emocional si se tiene en cuenta que recientemente la revista Phychology Today reportó que, según el psicólogo Guy Winch, el rechazo en Facebook es igual de doloroso que el equivalente al de la vida real.

Esto basado en que un rechazo ´virtual´ activa las mismas áreas del cerebro de cuando experimentamos un dolor físico.

Para el psicólogo clínico Ezequiel Meilij, las personas caen en el error de pensar que una conexión a través de las redes sociales significa tener una conexión verdadera con la persona detrás de la cuenta. Esto crea la “ilusión de tener cientos, miles de amigos en redes sociales y se sienten menos solos”, dice.

CANTIDAD FRENTE A CALIDAD.

Plaza Roca es del pensamiento en que a pesar de que Panamá tiene una madurez de cinco años ante las redes sociales, esta aparición del ego digital se da porque estamos en un proceso de transición en la comunicación virtual y aún se desconoce su correcto manejo.

Un error que detecta en esta corriente es querer obtener cada vez mayor cantidad de seguidores. Y se pregunta: ¿es mejor cantidad o calidad? “En Twitter -pone de ejemplo- no es lo mismo contar con mil seguidores de suscriptores escasos, que tener 400 seguidores poseedores de mil adherentes en sus respectivas cuentas”.

Para ella, la idea de incrementar número no necesariamente se traduce en tener mayor penetración en la red. “Creen que lideran por tener el número más alto, pero se engañan”, dice Plaza Roca. Además, “están engañando a los demás con el objetivo de ir alimentando ese ego”, anota la antropóloga.

DESVENTAJAS.

Exponer mensajes y ser percibidos por los usuarios de la red social con actitudes de prepotencia, no siempre supone la fidelidad de las audiencias, lo que redunda en la pérdida de seguidores.

Haughton advierte que tener esta actitud ególatra no conviene en personas que manejan las redes sociales de empresas de comunicación o representan a compañías.

Mostrar esta actitud puede poner en riesgo la credibilidad de la entidad debido a que un comentario mal elaborado puede caer en malinterpretación y llevar al descrédito masivo.

Como una norma general, la especialista resume que “hay que cuidar lo que se expresa, lo que se lee y lo que se responde a quien está del otro lado de la pantalla”.

¡NO SE CONTAGIE!

El ego digital suele ser visto como una corriente “contagiosa”. Haughton describe la actitud correcta: sea transparente y escriba de forma directa, evite imitar a los demás para alcanzar fama o ganar más adeptos, sea la persona real tanto en el entorno cotidiano como en el digital, aprenda a entender los mensajes que le llegan a su medio y maneje ampliamente la información para responder de forma eficaz y oportuna.

Este artículo fue publicado originalmente en Vivir+ de La Prensa, el sábado 25 de enero, 2014. Enlace original: http://www.prensa.com/impreso/vivir/ego-digital-moda-red/265307