"Tradicionalmente se creía que el cerebelo estaba involucrado solamente en funciones motoras y literatura que data hasta el año 1831 implica que el papel del cerebelo en funciones no-motoras era ignorado o descartado. En 1950, Ray S. Snider predijo el rol del cerebelo en la psiquiatría como el “gran modulador de la función neurológica”. Experimentos electrofisiológicos comprobaron la conexión..."
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Neuroanatomía de las emociones VII: El hipocampo.
El 26 de noviembre del 2012, asistí al seminario “Neuroanatomía de las emociones”, dictado por el Dr. Ricardo M. Vela y organizado por la Sociedad Panameña de Psiquiatría.
El Dr. Ricardo M. Vela es Director de Paidopsiquiatría y Psiquiatra en jefe de Servicios al Niño y a la Familia de la Asociación de Salud Mental del Condado de North Suffolk, Estado de Massachusetts y Profesor Asistente en Psiquiatría del Massachusetts General Hospital (Boston). Durante cinco horas, el Dr. Vela nos llevo en un viaje sorprendente a través del sistema límbico, explicando su estructura anatómica y funcional y cómo contribuye a la expresión específica de las emociones y conducta de apego y sus implicaciones en el autismo.
¿Listos para continuar nuestro viaje a través del sistema límbico? Hoy conoceremos más acerca del hipocampo…
Henry padeció de una epilepsia intratable, que a menudo le ha sido atribuida a un accidente mientras conducía su bicicleta a la edad de nueve años. Sufrió crisis parciales durante muchos años, y convulsiones desde los 16 años.
En 1953 fue derivado para su tratamiento al neurocirujano Beecher Scoville, quien localizó el origen de la epilepsia en los lóbulos temporales mediales izquierdo y derecho, y sugirió una extirpación quirúrgica bilateral del lóbulo temporal medial como medida de tratamiento.
Scoville practicó la lobectomía bitemporal y Henry Molaison perdió aproximadamente dos terceras partes de su hipocampo, giro hipocampal y amígdala. Su hipocampo parecía haber quedado completamente infuncional, ya que los 2 cm restantes parecían atrofiados, y además, toda la corteza entorrinal (el principal centro de comunicación con el hipocampo) había sido destruida.
La cirugía surtió el efecto deseado en cuanto al objetivo de controlar los ataques epilépticos, pero le provocó una severa amnesia anterógrada: a pesar de que su memoria de trabajo y su memoria procedimental se hallaban intactas, no era capaz de incorporar nueva información a su memoria a largo plazo.
Molaison se vio incapacitado para crear nuevos conocimientos semánticos, aunque el alcance de su incapacidad no está del todo clara. También sufrió una moderada amnesia retrógrada, no pudiendo recordar la mayor parte de los acontecimientos de los dos años previos a la cirugía, ni algunos de los acontecimientos ocurridos once años atrás, lo que implica que su amnesia retrógrada estaba graduada temporalmente.
No obstante, su capacidad para formar recuerdos procedimentales a largo plazo estaba intacta. Así, por ejemplo, era capaz de adquirir nuevas habilidades motoras, a pesar de que luego no fuera capaz de recordar haberlas adquirido.
Interacciones entre hipocampo y amígdala.
El rol en la memoria entre el hipocampo y la amígdala es interdependiente. La amígdala es la responsable de almacenar los aspectos emocionales y las reacciones personales ante los eventos y se activa cuando se evocan recuerdos personales y emocionales.
El hipocampo en el autismo.
Al igual que con otras áreas del sistema límbico vistas previamente, en el hipocampo de la persona con autismo también se observan anormalidades neuroanatómicas. Estas anomalías pueden jugar un rol en la modulación (o dificultad para la misma) de las emociones en individuos con autismo, así como en su incapacidad de almacenar reacciones emocionales vinculadas a eventos y evocar recuerdos emocionales personales.
De esta manera concluye la séptima etapa de este viaje a través de la neuroanatomía de las emociones y los invito a leer el próximo post al respecto, donde les contaré más acerca de lo que aprendí en una tarde con el Dr. Ricardo Vela sobre el cerebelo.
¡Hasta entonces! - Izzy.
Links relacionados:
Neuroanatomía de las emociones I: El sistema límbico.
Neuroanatomía de las emociones II: El hipotálamo.
Neuroanatomía de las emociones III: La amígdala.
Neuroanatomía de las emociones IV: Los núcleos septales.
Neuroanatomía de las emociones V: El giro cingulado.
Neuroanatomía de las emociones VI: La teoría de dos golpes de la esquizofrenia.
Henry Molaison: http://es.wikipedia.org/wiki/Henry_Molaison
El Dr. Ricardo M. Vela es Director de Paidopsiquiatría y Psiquiatra en jefe de Servicios al Niño y a la Familia de la Asociación de Salud Mental del Condado de North Suffolk, Estado de Massachusetts y Profesor Asistente en Psiquiatría del Massachusetts General Hospital (Boston). Durante cinco horas, el Dr. Vela nos llevo en un viaje sorprendente a través del sistema límbico, explicando su estructura anatómica y funcional y cómo contribuye a la expresión específica de las emociones y conducta de apego y sus implicaciones en el autismo.
¿Listos para continuar nuestro viaje a través del sistema límbico? Hoy conoceremos más acerca del hipocampo…
El hipocampo en 115 palabras.
El hipocampo es una de las principales estructuras del cerebro humano y otros mamíferos. El nombre le fue dado por el anatomista del siglo XVI Giulio Cesare Aranzio, que advirtió una gran semejanza con la forma del caballito de mar o hipocampo. Pertenece en parte al sistema límbico, componiendo junto al subículo y el giro dentado la llamada formación hipocampal. Es una estructura pareada, con dos mitades que son imágenes especulares en ambos hemisferios cerebrales. Su forma de caballito de mar es típica de primates, pero en otros mamíferos tiene formas variadas, como la del plátano. En su actual diseño en los mamíferos desempeña principalmente funciones importantes en la memoria y el manejo del espacio.
Funciones del hipocampo.
El hipocampo guarda una relación estrecha con los núcleos septales e interactúa con la amígdala en lo relacionado a la atención, generación de imaginería emocional, aprendizaje y memoria. Su rol en las emociones es mínimo.
Nuestro hipocampo, al interactuar con nuestro hipotálamo y núcleos septales previene los extremos en la excitación y mantiene la alerta callada (nuestra capacidad de mantener tanto la calma como la vigilancia).
Si se lesiona puede haber dificultad inhibiendo las respuestas comportamentales (previniendo los extremos arriba mencionados) o desplazando nuestro foco de atención.
El hipocampo y la memoria.
El hipocampo interviene en el almacenamiento y consolidación de la información a nuestra memoria a largo plazo, así como en la codificación del aprendizaje y memoria (el almacenamiento a largo plazo y recuperación de información recientemente adquirida o aprendida).
Si se lesiona se afecta la habilidad de convertir los recuerdos de corto plazo en recuerdos de largo plazo.
El caso de H.M.
Funciones del hipocampo.
El hipocampo guarda una relación estrecha con los núcleos septales e interactúa con la amígdala en lo relacionado a la atención, generación de imaginería emocional, aprendizaje y memoria. Su rol en las emociones es mínimo.
Nuestro hipocampo, al interactuar con nuestro hipotálamo y núcleos septales previene los extremos en la excitación y mantiene la alerta callada (nuestra capacidad de mantener tanto la calma como la vigilancia).
Si se lesiona puede haber dificultad inhibiendo las respuestas comportamentales (previniendo los extremos arriba mencionados) o desplazando nuestro foco de atención.
El hipocampo y la memoria.
El hipocampo interviene en el almacenamiento y consolidación de la información a nuestra memoria a largo plazo, así como en la codificación del aprendizaje y memoria (el almacenamiento a largo plazo y recuperación de información recientemente adquirida o aprendida).
Si se lesiona se afecta la habilidad de convertir los recuerdos de corto plazo en recuerdos de largo plazo.
El caso de H.M.
Henry Gustav Molaison (1926- 2008) fue un paciente norteamericano con un trastorno de memoria ampliamente estudiado desde finales de 1957 hasta su muerte. Durante mucho tiempo, fue conocido por sus iniciales, H. M., para proteger su privacidad. Su caso supuso un gran hito en el desarrollo de teorías explicativas de la asociación entre la función cerebral y la memoria.
Henry padeció de una epilepsia intratable, que a menudo le ha sido atribuida a un accidente mientras conducía su bicicleta a la edad de nueve años. Sufrió crisis parciales durante muchos años, y convulsiones desde los 16 años.
En 1953 fue derivado para su tratamiento al neurocirujano Beecher Scoville, quien localizó el origen de la epilepsia en los lóbulos temporales mediales izquierdo y derecho, y sugirió una extirpación quirúrgica bilateral del lóbulo temporal medial como medida de tratamiento.
Scoville practicó la lobectomía bitemporal y Henry Molaison perdió aproximadamente dos terceras partes de su hipocampo, giro hipocampal y amígdala. Su hipocampo parecía haber quedado completamente infuncional, ya que los 2 cm restantes parecían atrofiados, y además, toda la corteza entorrinal (el principal centro de comunicación con el hipocampo) había sido destruida.
La cirugía surtió el efecto deseado en cuanto al objetivo de controlar los ataques epilépticos, pero le provocó una severa amnesia anterógrada: a pesar de que su memoria de trabajo y su memoria procedimental se hallaban intactas, no era capaz de incorporar nueva información a su memoria a largo plazo.
Molaison se vio incapacitado para crear nuevos conocimientos semánticos, aunque el alcance de su incapacidad no está del todo clara. También sufrió una moderada amnesia retrógrada, no pudiendo recordar la mayor parte de los acontecimientos de los dos años previos a la cirugía, ni algunos de los acontecimientos ocurridos once años atrás, lo que implica que su amnesia retrógrada estaba graduada temporalmente.
No obstante, su capacidad para formar recuerdos procedimentales a largo plazo estaba intacta. Así, por ejemplo, era capaz de adquirir nuevas habilidades motoras, a pesar de que luego no fuera capaz de recordar haberlas adquirido.
Interacciones entre hipocampo y amígdala.
El rol en la memoria entre el hipocampo y la amígdala es interdependiente. La amígdala es la responsable de almacenar los aspectos emocionales y las reacciones personales ante los eventos y se activa cuando se evocan recuerdos personales y emocionales.
El hipocampo en el autismo.
Al igual que con otras áreas del sistema límbico vistas previamente, en el hipocampo de la persona con autismo también se observan anormalidades neuroanatómicas. Estas anomalías pueden jugar un rol en la modulación (o dificultad para la misma) de las emociones en individuos con autismo, así como en su incapacidad de almacenar reacciones emocionales vinculadas a eventos y evocar recuerdos emocionales personales.
De esta manera concluye la séptima etapa de este viaje a través de la neuroanatomía de las emociones y los invito a leer el próximo post al respecto, donde les contaré más acerca de lo que aprendí en una tarde con el Dr. Ricardo Vela sobre el cerebelo.
¡Hasta entonces! - Izzy.
Links relacionados:
Neuroanatomía de las emociones I: El sistema límbico.
Neuroanatomía de las emociones II: El hipotálamo.
Neuroanatomía de las emociones III: La amígdala.
Neuroanatomía de las emociones IV: Los núcleos septales.
Neuroanatomía de las emociones V: El giro cingulado.
Neuroanatomía de las emociones VI: La teoría de dos golpes de la esquizofrenia.
Henry Molaison: http://es.wikipedia.org/wiki/Henry_Molaison
Neuroanatomía de las emociones V: El giro cingulado.
El 26 de noviembre del 2012, asistí al seminario “Neuroanatomía de las emociones”, dictado por el Dr. Ricardo M. Vela y organizado por la Sociedad Panameña de Psiquiatría.
El Dr. Ricardo M. Vela es Director de Paidopsiquiatría y Psiquiatra en jefe de Servicios al Niño y a la Familia de la Asociación de Salud Mental del Condado de North Suffolk, Estado de Massachusetts y Profesor Asistente en Psiquiatría del Massachusetts General Hospital (Boston). Durante cinco horas, el Dr. Vela nos llevo en un viaje sorprendente a través del sistema límbico, explicando su estructura anatómica y funcional y cómo contribuye a la expresión específica de las emociones y conducta de apego y sus implicaciones en el autismo.
Nuestra parada anterior fueron los núcleos septales, ¿estamos listos para continuar nuestro viaje a través del sistema límbico? ¡Bienvenidos al giro cingulado!
El giro cingulado en poco más de 100 palabras.
El giro cingulado también conocido en neuroanatomía como giro del cíngulo, circunvolución del cíngulo, giro cingular, gyrus cinguli o cingulum es una circunvolución o gyrus en el área media del cerebro que cumple funciones determinantes en la actividad cerebral del sistema límbico.
Esta parte del cerebro envuelve parcialmente al cuerpo calloso (corpus callosum) que es por su parte el nexo entre los dos hemisferios cerebrales; concretamente el giro cingulado está delimitado por un área llamada cisura callosa marginal o surco cingulado.
Se considera que el giro cingulado es parte integrante del sistema límbico y que se encuentra involucrado en la formación de emociones, procesamiento de datos básico referidos a la conducta, aprendizaje y memoria.
Funciones del giro cingulado.
El giro cingulado es el encargado de procesar y modular la expresión de los matices emocionales (es decir, esas emociones más sutiles y matizadas) y del aprendizaje y vocalización emocional. También tiene que ver en la formación de apegos a largo término, el comportamiento maternal y el inicio de comportamiento orientado a metas motivacionalmente significativo.
El área supra-modal integra los estímulos motores, táctiles, autonómicos y emocionales. El giro cingulado permite que experimentemos tanto el dolor psicológico como el físico y su estimulación eléctrica produce ansiedad, placer, miedo, erecciones peniles y agresión.
Es capaz de producir “sonidos emocionales” que no reflejan nuestro estado de ánimo actual, es decir, es el área que nos permite fingir lo que sentimos o pretender sentir otra cosa, por lo tanto, está asociado a la libre voluntad y al control voluntario y engañoso del comportamiento.
El giro cingulado y el apego maternal.
¿Sabían que el giro cingulado nos permite producir sonidos emocionales? Es decir, aquellas vocalizaciones que reflejan nuestro estado anímico y comunican nuestras necesidades, tal como el caso del llanto del infante cuando es separado de su mamá. Los sonidos infantiles promueven el comportamiento íntimo maternal.
¿Saben qué sucede si el giro cingulado de la madre se lesiona? Se pierde la respuesta maternal, y los infantes mueren por falta de atención y cuidados.
Disfunciones del giro cingulado.
En cingulotomías bilaterales realizadas a pacientes con depresión severa, estados psicóticos y TOC (trastorno obsesivo compulsivo) éstos se tornaron apáticos, emocionalmente embotados y socialmente inapropiados. Daños, lesiones o disfunciones en otras áreas pueden ocasionar falta de vocalizaciones (emocionales), tartamudeo y mutismo.
El circuito cingulado-subcortical anterior media en nuestra motivación y disfunciones en esta área resultan en apatía, desinterés, aplanamiento afectivo, pérdida del afecto y valencia emocional reducida en las interacciones ambientales.
Síndrome medial frontal.
El Síndrome medial frontal (un impedimento que ocurre debido a enfermedad o trauma cerebral) produce apatía (perdida de la motivación, reducción de actividades orientadas a metas); expresión aplanada e inmutable; ausencia de interés, intensidad emocional y preocupación emocional por eventos; reducción del pensamiento generativo, curiosidad disminuida, involucramiento decreciente con actividades usuales, y falta de preocupación por sí mismo, la familia o el futuro.
Su forma más severa se conoce como “mutismo akinético”, un estado casi vegetativo en el cual el paciente se encuentra despierto, no está paralizado y puede seguir con la mirada. Comerá si es alimentado, orinará o defecará si es llevado al baño. Ocasionalmente, podrá cambiar de postura e incluso pronunciar palabras. No responde al dolor y parece tener un desinterés total. Este síndrome es a menudo fatal.
Anormalidades neuroanatómicas en el autismo.
Si prestamos atención a muchas de las manifestaciones producto de lesión en el giro cingulado, recuerda mucho a los trastornos del espectro autista, llevándonos naturalmente a estudiar las anormalidades neuroanatómicas del giro cingulado en el autismo.
En pacientes con autismo, se notan anormalidades morfológicas y malformaciones corticales en el cerebro. Hay un incremento de las neuronas de materia blanca y menor densidad de células en áreas específicas del giro cingulado.
La corteza del giro cingulado es la estructura límbica más grande y forma la capa superior del cerebro emocional (en el cerebro autista, esta área es inusualmente gruesa o áspera y pobremente laminada).
Atiende a, evalúa y reacciona a comportamientos complejos y nuevos y monitorea las conductas salientes. Está involucrada en el procesamiento y modulación de expresiones de matices emocionales. También es crítica en la formación de apegos a largo plazo y comportamiento maternal.
Recordemos que nuestra corteza del giro cingulado nos permite producir sonidos emocionales y el llanto por separación, sin embargo, los niños con autismo parecen más felices cuando se les deja solos, no se vuelven hacia otros para expresar sus sentimientos, buscar confort físico (contención) ni responden a expresiones de emociones. También pueden fracasar al discriminar entre distintos adultos.
Estudios demuestran que primates con lesiones en el área cesan de demostrar afecto y caminarán sobre otros primates si estos son un obstáculo, de forma similar como los niños con autismo actúan como si las demás personas no estuviesen presentes y se mueven entre otros niños como si estos fueran muebles (hago la salvedad de que no estamos comparando niños con autismo con primates, sino comparando comportamientos).
De esta manera concluye la quinta etapa de este viaje a través de la neuroanatomía de las emociones y los invitó a leer el próximo post al respecto, donde les contaré más acerca de lo que aprendí en una tarde con el Dr. Ricardo Vela sobre la teoría de dos hits de la esquizofrenia.
¡Hasta entonces!
Izzy.
Links relacionados:
Neuroanatomía de las emociones I: El sistema límbico.
Neuroanatomía de las emociones II: El hipotálamo.
Neuroanatomía de las emociones III: La amígdala.
Neuroanatomía de las emociones IV: Los núcleos septales.
Neuroanatomía de las emociones I: El sistema límbico.
Neuroanatomía de las emociones II: El hipotálamo.
Neuroanatomía de las emociones III: La amígdala.
Neuroanatomía de las emociones IV: Los núcleos septales.
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