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El arte de aprender a soltar el “pensar de más”.


Lo dijo Maynard James Keenan en la canción de Tool, “Lateralus”:

Over thinking, over analyzing separates the body from the mind.
Withering my intuition leaving all these opportunities behind.

Es decir: “Pensar de más, sobre analizar separa el cuerpo de la mente. Marchitando mi intuición dejando todas estas oportunidades atrás.”

Y cada vez que escucho esas líneas, no puedo evitar identificarme. Y es que tengo la manía de pensar, analizar, racionalizar, intelectualizar y rumiar de más, soy el afortunado/desafortunado dueño de un discurso interior que no vino con botón de apagado de fábrica.

Toca aprender a apagarlo, o silenciarlo, manualmente.

Esto de pensar de más y sobre analizar también nos sirve de aprendizaje, sobre todo cuando aprendemos a escuchar la vocecita silenciada y/o apagada detrás de este proceso: nuestra intuición.

Porque mientras estas voces interiores nos están abrumando, nuestra intuición nos está mandando un mensaje clarísimo: “¡Cuando estás claro no lo tienes que pensar tanto!”

Hace un par de semanas atrás estaba con mi terapeuta discutiendo si trabajar o no un tema particular en la agenda y me preguntó: “Izzy, ¿quieres que trabajemos sobre esto?” Verán, en estos casos, mi terapeuta tiene una estrategia muy efectiva, me deja pensar 5-10 segundos y ahí viene la frase mágica: “Izzy, lo estás pensando demasiado, si quisieras, no lo pensarías tanto. La intuición no necesita pensar mucho.”

La intuición no necesita pensar mucho. Una frase simple que dice mucho.

Nuestra intuición nos dice muy rápidamente si algo es o no es. Es un sí o es un no. Casi siempre, si empezamos a pensarlo demasiado, es más probable que nuestra intuición nos esté diciendo “no”. O al menos “no ahora” o “no todavía”. Es un “no” o todavía no estamos listos para el “si”.

Ojo, tampoco hablo de actuar sin pensar, saltar sin mirar, dar rienda suelta a la impulsividad. No se trata de irse de un extremo al otro, ningún extremo es bueno ni saludable, aquí hablamos de encontrar el punto medio, el equilibrio.

Cuando nos sale ese “si” o ese “no” del alma, espontáneamente, es nuestro instinto o intuición en el asiento de pasajero de nuestras vidas, haciendo de buen copiloto, en vez de esa voz interior que nos pone a pensar y analizar de más, la que complica lo simple. Y es que no hay nada más rico que no complicarse la mente y simplificar el alma. - Izzy

Aspectos fundamentales de la terapia EMDR.


Les cuento, Sara Staggs es terapeuta especializada en trauma en el DC Rape Crisis Center (una agencia que atiende sobrevivientes de violencia sexual) y apasionada acerca del TETP (trastorno de estrés post traumático), trauma y violencia sexual. Pueden conocer más sobre ella y su trabajo a través de su página “On Trauma Therapy”.

¿Saben qué me encantó de su página? En la sección de “About me” inicia con la siguiente frase: “I know the terror of being betrayed by your body with trauma symptoms.” (Conozco el terror de ser traicionados por sus propios cuerpos con síntomas de trauma). ¡No se imaginan cómo estas palabras tan sencillas resuenan y tienen tanto significado para quienes han sufrido algún tipo de trauma o han sobrevivido eventos traumáticos en sus vidas!

En su artículo “5 Things to Know About EMDR” habla acerca de la terapia EMDR, y como se trata de un enfoque terapéutico que me fascina y sobre el cual he tenido poca oportunidad de hablar, decidí compartir fragmentos de su artículo con ustedes, espero les guste y que la terapia EMDR sea un tema más recurrente en mis blogs.

El trauma se almacena en el cuerpo.

Los sobrevivientes de violación pueden encontrar que ciertas posiciones durante la actividad sexuales repentinamente resultan en una respuesta traumática, de igual manera que los sobrevivientes de asalto se encuentran reaccionando agresivamente y por reflejo antes personas que se les acercan por detrás.

De igual manera en que podemos entrenar a nuestro cuerpo por medio de los deportes, el combate o la defensa personal, para responder por reflejo ante distintas circunstancias, tiene sentido que el trauma se almacene en nuestro cuerpo como otro tipo de circunstancia que requiere de una reacción de reflejo.

La terapia EMDR utiliza la conciencia somática y posterior descarga para trabajar con recuerdos traumáticos.

Cómo son las redes de recuerdos.

Los recuerdos se entrelazan entre sí formando redes, y estas redes se forman por medio de emociones. Si de niños tenemos una experiencia traumática o muy humillante nos causa una profunda impresión y toda experiencia posterior que se sienta de igual forma será agregada a la red.

Cuando se procesa el trauma, se trabaja hacia atrás a partir de un activador o disparador actual (lo que sea que activa en nosotros la respuesta de trauma) hacia los demás recuerdos en la red y a menudo hasta llegar al recuerdo original (el que inicio la red, muchas veces un evento que ocurrió en nuestro infancia).

Los recuerdos traumáticos a menudo involucran una creencia falsa.

Estas redes de recuerdos compuestas por emociones pueden identificarse en base a la creencia central unida a ellas. Si, las creencias centrales son parte de la teoría cognitivo conductual, y aquí se resalta otro aspecto maravilloso de la terapia EMDR, es un enfoque integrativo, que toma en cuenta (y se acopla a) todas las corrientes psicológicas (tanto teóricas como terapéuticas).

Las creencias centrales son los pensamientos más centrales y perdurables, desarrollados desde la infancia, que tenemos acerca de nosotros, los demás y el mundo. Por lo tanto, nuestra red de recuerdos “humillantes” puede estar unido a la creencia central: “Soy un fracaso” o “No soy suficientemente bueno”.

El trauma es un evento o recuerdo que no fue procesado adecuadamente.

Básicamente, los recuerdos traumáticos son verdaderamente abrumadores y no logran ser deconstruidos, evaluados y elaborados de la manera en que los recuerdos no-traumáticos si. En lugar de ello, TODO se guarda (y por esto me refiero a TODO y en CRUDO y SIN PROCESAR, tal cual ocurrió en el momento). Esto significa que guardamos mucho material innecesario que sale a la superficie cuando se activa o dispara el recuerdo, o evitado, dejándonos en vilo ante futuras amenazas (o ante cualquier circunstancia o situación, muchas veces hasta inocua, que dispara el recuerdo y la reacción traumática).

Reprocesar involucra instalar creencias correctas.

A diferencia de las terapias por exposición, la terapia EMDR va un paso mas allá de solamente “desensibilizar”, buscando reprocesar la experiencia del evento traumático para darle un nuevo significado. Entonces, “No soy suficientemente bueno” se convierte en “Soy suficientemente bueno” y esta nueva creencia está completamente internalizada de una manera que no puede lograrse por medio de terapias cognitivas.

¡Saludos y que estén bien! - Izzy

Fragmentos extraídos del artículo: “5 Things to Know About EMDR”, por Sara Staggs.
Imagen: “Broken doll” por AnnMei - http://annmei.deviantart.com/art/Broken-doll-262320676

¿Hablar más de ir a terapia?


Vamos a ser francos, el estigma de ir a terapia existe, nos guste o no. Es algo que la gente asocia con estar enfermos, dañados, locos, etc. Y bueno, hay personas que van a terapia y están “enfermas” porque su salud mental está comprometida, otras tantas no están “dañadas” pero si les han hecho daño o las han lastimado, y otras no están “locas”, pero quizás sufran de un trastorno mental.

También hay personas que van a terapia porque están lidiando con una situación particular muy difícil y necesitan ayuda, guía, orientación y contención. Otras se percatan de que están repitiendo patrones (dándose una y otra vez con la misma pared) y quieren cambiar. Otras quieren entender mejor su historia, la propia y/o la familiar. Muchos van porque desean trabajar en su desarrollo individual y en su crecimiento personal.

Los terapeutas no estamos exentos de nada de esto. Después de todo, somos humanos. El “yo” (ego) está en una lucha constante con su “ello” (el id, o inconsciente) y su “súper yo” (súper ego), mediando entre los deseos de uno y las reglas del otro. Para esto pone en práctica toda una serie de defensas (sanas y naturales en su justa medida) y ante situaciones difíciles, estresantes, traumáticas y límites a veces estas defensas fracasan y caen, permitiendo la entrada del trastorno, el malestar, la enfermedad mental.

Cuando el “yo” del paciente está debilitado, el terapeuta le “presta” el suyo. En la teoría psicodinámica se dice que el terapeuta pone su “yo” sano al servicio del paciente. La palabra clave aquí es “sano”. Cuando tratamos día a día con personas con problemas emocionales y trastornos mentales, nuestra salud mental requiere cuidarse mucho.

Si lo vemos de esta forma, los terapeutas tenemos razones, motivos, derechos y responsabilidades que nos dan permiso para ir a terapia, como seres humanos y como profesionales de la salud mental.

Tomando esto en cuenta, creeríamos que todos los terapeutas vamos a terapia (no necesariamente cierto), y que todos hablamos abiertamente sobre nuestro proceso terapéutico individual (no necesariamente cierto). No hablo de ventilar cada detalle del mismo, sino de ser más abierto al respecto.

No es que tengamos que hacerlo, hablar de ello. Después de todo, cada quien tiene derecho a elegir qué aspectos de su vida personal hace públicos y cuales mantiene en privado. Sin embargo, en el caso de los psicólogos y la terapia, hay buenas razones para hablar de ello.

A mí me gusta hacerlo, y me encanta ver a otros colegas que hacen lo mismo.

¿Por qué? Bueno, primero, porque en Panamá todavía hay mucho estigma y tabú acerca de ir a terapia, y creo que si a los mismos psicólogos nos da pena o vergüenza decir que vamos, ¿cómo esperamos que las demás personas también lo vean como algo normal, positivo y saludable? Para normalizar la terapia, hay que hablar más de ella, empoderarse del proceso terapéutico.

Segundo, aprendemos mucho en terapia. Aprendemos cosas que nos sirven en nuestro desarrollo personal, en nuestro crecimiento individual y también en nuestro trabajo como terapeutas. Elaboramos y entendemos mejor nuestra propia historia, y esto nos permite entender mejor la de nuestros pacientes. Nos hacemos conscientes de los patrones que seguimos repitiendo una y otra vez y aprendemos nuevas alternativas, una mejor manera, una forma más saludable. Disfruto compartir esas cosas, porque uno aprende para poder compartir lo aprendido, o al menos es lo que pienso.

Tercero, creo que como terapeutas, este es uno de esos puntos que no se negocian. Tenemos que ir a terapia o supervisión, no podemos darnos el lujo de descuidar nuestra salud mental y emocional, es nuestra responsabilidad para con nosotros mismos y para con nuestros consultantes. ¡No hay nada peor o más peligroso que un terapeuta que está más revuelto que sus consultantes! Es como una brújula descompuesta, ¡no hay forma de que apunte al norte! Es como un foco dañado, ¡no hay manera que ilumine! ¿Se entiende?

Mientras tanto, yo voy a seguir yendo a terapia, y hablando de ello. Quién sabe, de repente lo que yo les cuento le sirve a alguien con un paciente o cliente, o anima a alguien a ir a terapia o a hablar acerca de su propio proceso. Y todos salimos ganando. - Izzy

"La Fortaleza de la Soledad."

¿Por qué será que de vez en cuando se me da por imaginarme lo que pasaría en una sesión de psicoterapia entre Superman y su súper terapeuta? Es que ser el "Hombre de Acero" no debe ser tarea fácil. Imagínense el estrés, la ansiedad, la culpa y responsabilidad con que tiene que lidiar este hombre a diario. Vivir una vida doble no es fácil y si bien Superman no usa una máscara como Batman, definitivamente la máscara está ahí. Una típica sesión podría incluir un intercambio similar a este:

Terapeuta: ¿Te sientes solo?
Superman: ¿Por que lo dice?
Terapeuta: Llamas a tu casa la Fortaleza de la Soledad.
(Superman baja la cabeza y llora.)

"La Fortaleza de la Soledad." ¡Que concepto! Cuando estudiamos Psicología, nos enseñan sobre la psicología de las fábulas y los cuentos de hadas, y es que detrás de ellos hay muchísimo contenido psicológico. Me pregunto cuándo (si es que ya no se está haciendo) empezarán a enseñar la psicología detrás de los cómics y los súper héroes. Superman tiene doble residencia, como Clark Kent tiene su humilde depa de una recámara (me imagino) pero como Superman tiene su propia "Fortaleza de la Soledad", un palacio enorme, árido y solitario en medio del Ártico. No tiene calefacción, no hay aeropuertos ni carreteras cerca, es mas, ni siquiera tiene un silloncito para sentar a las visitas, de ahí su nombre.




Se me ocurrió que la "Fortaleza de la Soledad", al igual que Superman, tiene dos identidades, o mejor dicho, dos formas de interpretar su nombre:

1) "Fortaleza de la Soledad":  Una estructura que representa la soledad, porque si nos ponemos a pensar, Superman debe sentirse tremendamente solo (aún cuando se hace pasar por Clark Kent), el único sobreviviente de su especie, con amigos como Batman (cuando Dr. House parece mejor prospecto para amigo que Batman, sabes que necesitas rodearte de gente distinta), pensando siempre en salvar al mundo, sintiéndose culpable por quienes no pudo salvar, responsable por los que todavía pueden ser salvados, ¡menuda tarea!

2) "Fortaleza de la Soledad":  Un concepto que representa la fuerza que nos puede dar la soledad, porque cuando no te queda más opción que estar solo, lo mejor que puedes hacer es descubrir las fortalezas de la soledad. Y es que la soledad tiene mucho que enseñarnos, fortalezas ocultas que quizás ni siquiera sabíamos que teníamos. Es importante aprender a estar solos y disfrutar nuestra soledad, pero también es importante aprender a hacer conexiones con los demás...




... hasta el más extrovertido de los extrovertidos necesita a veces estar a solas con sus pensamientos y emociones, recargar las baterías  y hasta el más introvertido de los introvertidos necesita a veces rodearse de compañía (tal vez no una fiesta, pero si sentarse a tomar un café con un amigo).

La fortaleza de la soledad es buena, para aprender a sobrevivir cuando nos toca estar solos, para disfrutar de nuestros momentos de soledad y para apreciar esos momentos cuando estamos en compañía de los demás.

Hasta Superman necesita un poco de compañía para no sentirse tan solo, aunque más no sea una hora a la semana con su terapeuta para poder llorar cuando se siente solo y dejar de lado la máscara del "Hombre de Acero" por un ratito... - Izzy